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En este sentido, el rol del sector agroindustrial es primordial, ya que es el responsable de más de 50% de las divisas que ingresan al país, es el que mayor demanda de empleo genera (1.500.000 puestos de trabajo) y, en definitiva, es el que puede reactivar la economía en todo el territorio nacional.
Por ello, es condición sine qua non Los caminos a seguir transitan por obtener una mayor apertura comercial en insumos estratégicos para producir bienes alimentarios con valor agregado, con una fuerte desregulación de todos los servicios que demanda la población para aumentar la competencia y reducir el costo de los mismos, y como condición primordial implementar una importante reducción y simplificación de la presión impositiva. Debe tenerse en cuenta que ningún plan económico tendrá éxito si no se actúa en una fuerte restricción del gasto público y si se disminuye el poder adquisitivo de la población y con ello se deteriora el bienestar general.
Entonces, como positivo, podríamos decir que la devaluación de nuestra moneda da como resultado que las exportaciones de la canasta de productos que ofrece la Argentina al mundo resulten más baratas, en términos de moneda extranjera, pero esta aparente ventaja depende del valor relativo con respecto a las fluctuaciones del resto de las monedas. En cambio, las importaciones se encarecen y este hecho aumenta los costos de producción, la incorporación de tecnología, el nivel de precios de diversos bienes e inflación prematura, lo que causa una pérdida en el poder adquisitivo de la población ante la imposibilidad de optar por diversos productos y servicios que compiten, lo que finalmente afecta el nivel de empleo legítimo.
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