Las compañías de semillas pasaron a vender las RR a un precio mayor que las convencionales. El costo de semillas se incrementó en forma significativa, pero con una calidad mayor. ¡Caro pero el mejor!
Sin embargo, los gastos totales de los agricultores disminuyeron más que proporcionalmente. Estos fueron los beneficiarios directos y mayoritarios de la innovación tecnológica; se llevaron al bolsillo más de 80% de las ganancias generadas por la utilización de la nueva semilla, menos las retenciones, claro está. Tampoco aquí existen interpretaciones, creencias o juicios sin fundamentos. Son evidencias contundentes que se ha manifestado en la conducta de miles de productores, diría casi todos.
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