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El FMI avanza en la concesión a Paraguay de un crédito de contingencia de 200 millones de dólares que requiere imperiosamente el gobierno para fortalecer sus reservas internacionales, y para gestionar otros préstamos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El gobierno enfrenta actualmente un agudo déficit fiscal, al punto que diariamente afronta paros y protestas de varios sectores de funcionarios públicos por el atraso en el cobro de sus sueldos.
El FMI reclamó al gobierno que mejore la recaudación para afrontar sus compromisos y por ello fue preparado un paquete de nuevos impuestos y el aumento de algunos existentes, además de un proyecto de reforma financiera y de la banca pública.
Ese paquete impositivo incluyó un gravamen a las exportaciones agrícolas y un nuevo impuesto al gasoil, lo que motivó la amenaza de un "tractorazo" (bloqueo de rutas con tractores y otras maquinarias) por parte de la poderosa Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP).
Darío Baumgarten, ministro de Agricultura y Ganadería, se reunió hoy con el titular de la CAP, Héctor Cristaldo, a quien comunicó que no se aplicarán los impuestos ni a la soja ni al gasoil.
Sin embargo, el gravamen sigue amenazando a otras rubros agrícolas en el proyecto de ley que se encuentra a estudio del Congreso, sobre lo que Baumgarten dijo que se seguirá conversando.
El gobierno tiene para el efecto como interlocutor a la Unión de Gremios de la Producción, que agrupa a las principales entidades del sector, incluyendo a los ganaderos, agricultores, exportadores, madereros y cooperativas, entre otros.
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