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Los novillos y las haciendas de consumo (novillitos, terneros y vaquillonas) se comercializaron con retrocesos de hasta el 2 por ciento en los precios.
En tanto, las vacas y los toros se subastaron con valores sostenidos.
Al margen de las bajas quedaron algunos conjuntos sobresalientes de animales engordados a corral, por los que se pagaron precios superiores a los del promedio de sus respectivas categorías.
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