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En maíz, los norteamericanos sembrarán prácticamente 32 millones de hectáreas, un área ligeramente inferior a lo implantado en la campaña anterior. Para soja, se sembrarán 29,6 millones de hectáreas, lo que implica una merma de 250 mil hectáreas con respecto a lo implantado durante 2002. El área a dedicar con trigo cubrirá 25 millones de hectáreas, en tanto el año anterior se sembraron 24,4 millones de hectáreas. De todos modos,
Además, la nueva ley agrícola de los EE.UU. favorece la siembra de maíz en lugar de la de soja, producto que experimentó una sostenida demanda interna para la elaboración de etanol en los últimos años. Evidentemente, prevalece en esta hora el elevado costo de los insumos necesarios para cultivar maíz -como el nitrógeno- que experimentaron un marcado ascenso como consecuencia de las fuertes subas que evidenciaron todos los derivados del crudo en el último trimestre. Un dato importante a tener en cuenta es que en 11 de los últimos 15 años la intención de siembra volcada en el informe de junio excedió la perspectiva inicial que se revela en marzo. Esto dependerá naturalmente del clima y de los precios que se vayan registrando en las próximas semanas en los distintos commodities agrícolas.
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