Hugo Moyano y Amado Boudou durante el anuncio en conferencia de prensa.
Los trabajadores portuarios en huelga y firmas exportadoras de granos alcanzaron el miércoles un acuerdo que puso fin a un conflicto que provocó millonarias pérdidas en ventas externas de Argentina y que impulsó los precios globales de la soja.
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El conflicto, que generó dudas sobre la provisión de productos de la oleaginosa a Asia, se extendió por diez días, en momentos en que se acelera la cosecha de soja en el país sudamericano, el mayor proveedor internacional de derivados del cultivo y el tercero de sus granos.
La protesta impidió desde el lunes la carga diaria de entre 100.000 y 200.000 toneladas de granos, provocando grandes pérdidas a las firmas exportadoras perjudicadas.
La magnitud del conflicto llevó al Gobierno nacional y a líderes sindicales a intentar una mediación para un trato que finalmente se concretó en la tarde del miércoles con la presencia de ministros y otros funcionarios oficiales.
"Se llegó a un acuerdo (...) a pesar de la dureza de las discusiones por ambas partes", dijo en una conferencia de prensa Hugo Moyano, líder de la Confederación General del Trabajo (CGT). El líder de la mayor central obrera del país participó del acuerdo para destrabar el conflicto, junto al Ministro de Economía, Amado Boudou, el Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el Ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
El acuerdo prevé subir las tarifas de estibaje y los sueldos de los trabajadores en un 27 por ciento en dólares, un porcentaje levemente superior al 25 por ciento ofrecido previamente por las firmas exportadoras.
La noticia del fin de la huelga impulsó la actividad en el mercado de granos de la central ciudad de Rosario, el principal centro agrícola del país, que había visto mermar sus operaciones desde el lunes, cuando los trabajadores extendieron su protesta bloqueando la mayoría de las terminales de la zona.
Puerto General San Martín, ubicado 28 kilómetros al norte de Rosario, continuaba desierto ya que muchos de los 5.000 camiones que se habían acumulado en el área en los últimos días fueron desviados hacia otras terminales ubicadas al sur de la localidad, que sí están operando.
La Cooperativa de Trabajos Portuarios y el Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) -al que están afiliados los trabajadores de la cooperativa- reclamaba un alza de hasta el 100 por ciento en dólares en las tarifas de sus servicios y en los sueldos de los empleados.
Los trabajadores lanzaron la protesta en momentos en que se espera una cosecha récord de soja de hasta 55 millones de toneladas, pero las firmas se negaron a duplicar la tarifa que pagaban.
En la protesta, los trabajadores bloquearon los accesos a las terminales de Puerto General San Martín y Timbúes, dos de los principales puertos del área de Rosario, desde donde parte el 85 por ciento de los embarques agrícolas del país.
En la Terminal 6 -donde operan Bunge y Aceitera General Deheza-, una máquina excavadora mantenía bloqueado el ingreso.
Las vías de los ferrocarriles Belgrano Cargas y Nuevo Central Argentino, que llegan hasta las terminales, también estaban obstruidas el miércoles con maquinaria, impidiendo el acceso de los trenes al puerto.
En la terminal de Cargill, algunos de los trabajadores en protesta bloquearon el acceso con neumáticos incendiados.
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