La retracción
en la superficie
que hace poco
se pensaba
dedicar al maíz
implicará un
nuevo crecimiento
en el
área de cultivo
de soja, a
pesar de un
incremento
moderado en el
área de cultivo
del grano
forrajero.
La reciente turbulencia en el mercado financiero mundial arrastró a las cotizaciones de los granos, que en general venían de experimentar una mejora sostenida en el curso del año. Las fuertes liquidaciones de bonos y acciones, acontecidas pocos días atrás, arrastraron a los granos, ante la necesidad de generar liquidez para atender necesidades de otras plazas, cumpliéndose en consecuencia ese viejo adagio que señala que «no siempre se vende lo que se quiere, sino más bien lo que se puede».
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La amenaza de algún grado de desaceleración en el crecimiento económico mundial genera inquietudes en los mercados de materias primas, fuertemente vinculados a la expectativa de crecimiento económico. Sin embargo, la recomposición de los mercados accionarios en el curso de esta semana mejoró la expectativa, con algunos productos -como el trigo en Chicago- registrando nuevos altos de precios de los últimos 11 años.
En los EE.UU., la situación climática no ha resultado ser tampoco adversa en esta campaña, y los cultivos de soja comienzan ya a atravesar el último tramo de su etapa crítica de llenado de granos.
En Brasil, se comienza a especular con que la debilidad reciente del real, que cayó muy fuerte a partir del máximo alcanzado sobre el final de julio, estimulará una siembra de soja superior a la proyectada. Hasta el momento, se aguardaba un incremento de área del orden de 5% a 7%, pero si la cotización del dólar en ese país continúa firme, se pueden aguardar proyecciones de siembra más optimistas.
En la Argentina, mientras tanto, la retracción en el área que hace poco se pensaba dedicar al maíz implicará un nuevo crecimiento en el área de cultivo de soja, a pesar de un crecimiento moderado en el área de cultivo del grano forrajero. La relación de precios entre ambos cultivos y el temor de enfrentar una primavera seca y fría alientan esta idea, además de los mayores costos que insume el maíz. Aun con esta perspectiva, las cotizaciones no deberían resentirse por este motivo, ya que en el año anterior la situación agronómica resultó excelente para la soja, con rendimientos récord que algunos especialistas externos no creen que se repitan en esta temporada.
En relación con las cotizaciones, la analista senior del mercado de oleaginosas de Prudencial Bache Commodities, Anne Frick, señalaba que la soja para entrega en el mes de noviembre en Chicago cuenta con un piso del u$s 8,04 por bushel (u$s 295,50 por tonelada) que la especialista cree que no será perforado de no mediar nuevos inconvenientes en las plazas financieras.
Si estos problemas resurgiesen, Frick cree en un nuevo escenario con cotizaciones en el área de entre u$s 7,60 a u$s 7,80 por bushel (u$s 279,25 a u$s 286,50 por tonelada). La analista puntualiza que considera esta posibilidad como un riesgo, no como un pronóstico de cotización.
El mercado de harina de soja fue el que menos sufrió los avatares de la crisis financiera reciente, tal vez por la percepción que tiene el mercado sobre este producto, que no resulta el favorito de los fondos de materias primas y que, además, no había experimentado la mejora del poroto o el aceite.
Otro factor de peso es el hecho de contarse con muy pocos forrajes disponibles en la CEE en la presente temporada como consecuencia de la sequía del verano, que determinó una importante merma en las cosechas de girasol, con la consecuente reducción en la provisión de harina de este grano. Además, Europa impidió en el curso de esta temporada el ingreso de gluten de maíz procedente de los EE.UU. al existir un impedimento legal, al no haberse aprobado aún una variedad de maíz transgénico. Otro factor que genera mayor demanda de harina de soja es la magra cosecha de colza, que sigue reduciéndose con el correr de las estimaciones.
La Argentina es el principal exportador mundial de harina de soja, y el cese de las restricciones energéticas nos hará competir activamente con los EE.UU. en la provisión de esta mercadería en la primera etapa de la nueva campaña norteamericana que se inicia en octubre.
Según el informe periódico de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra de girasol en nuestro país sigue muy ralentizada por la ausenciade precipitaciones que permitan avanzaren esta actividad. La siembra sigue muy demorada respecto del año anterior por esta causa, en una campaña en la que -por los buenos precios de la oleaginosa y el abandono parcial de áreas trigueras por sequía- se esperan cultivar, según los datos de la entidad, 2,6 millones de hectáreas. La falta de humedad impide avanzar en las tareas de siembra en las provincias norteñas que no cuentan con mucho más plazo para implantar el cultivo bajo la modalidad de siembra directa.
De poder materializarse la siembra en esta región, la Bolsa indica que el área podría incluso superar a 9% proyectado con respecto al año anterior.
Los precios de la nueva campaña lucen realmente atractivos, aunque la escasa cantidad de contratos abiertos en el MAT no recomienda las exposiciones cortas para ser utilizadas como arbitraje. Sí en cambio la compra de opciones de venta (puts) o si eventualmente surgiesen opciones de compra (calls) para ser aplicadas como hedge de forwards que se vayan pactando en los diferentes puntos de entrega.
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