Del Potro no pudo destronar a Murray y se quedó con la medalla de plata
Del Potro muestra su medalla de plata.
Por eso le jugó preferentemente al revés para forzar el error y trató de moverlo hacia los costados y hacia la red, conocedor de los problemas de traslación del argentino.
El primer set no tuvo un dominador claro, ya que ambos cometieron muchos errores no forzados (19 Del Potro y 17 Murray) y hubo cinco quiebres de saque en 12 games.
Se lo llevó el escocés en una hora y 14 minutos porque cerró mejor un parcial que lo tuvo arriba 3-1 y 4-2, y que el tandilense equilibró con su derecha y con el saque de a ratos. Pero su porcentaje de segundos servicios fue muy bajo.
En el segundo set se vio un Del Potro más suelto. Quebró rápido, jugo más sólido, con menos errores no forzados, y aprovechó esas "lagunas" a las que acostumbra Murray para ponerse arriba 2-0.
Y manteniendo el servicio se llevó el parcial por 6-4 con un derechazo que hizo "estallar" en gritos a los argentinos. Set iguales tras dos horas y 14 minutos de juego.
El tercer set tuvo una bisagra que fue el sexto game. Dos dobles faltas del argentino y un par de malas decisiones le sirvieron el parcial en bandeja a Murray, que quebró dos veces al tandilense para ganarlo 6-2 en apenas 36 minutos.
Del Potro quebró otra vez rápido en el siguiente parcial y encendió la ilusión. Pero su buen compañero ruta, el servicio, lo abandonó, se sucedieron los quiebres, Murray primero igualó y luego se puso 3-2 arriba.
Momento en que el argentino pidió trainer, desnudando que el cansancio ya era otro adversario.
Paradójicamente, el tandilense sacó fuerzas de donde no las tenía, tomó la delantera, llegó a servir para set, pero el escocés erró poco y además se vio favorecido por un mal fallo de un juez de línea que lo salvó de un quiebre cantado, obligando a repetir un punto que finalmente ganó.
Murray mantuvo su servicio, Del Potro no pudo hacer lo mismo con el suyo y llegó el final. Medalla dorada para el escocés y la plateada y el reconocimiento para la "Torre de Tandil", que hizo suya una vieja frase de la revista El Gráfico de hace 60 años: Vencedor aún vencido.


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