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Se jugaban los últimos minutos del Barcelona-Juventus que clasificó a los italianos a las semifinales de Champions. Giorgio Chiellini descubrió que su compañero de zaga Leonardo Bonucci le pedía la camiseta a Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo.
Ahí fue cuando el autor del tercer tanto en la ida en Turín se plantó ante su compañero y le pidió que se concentrara en el partido. Bonucci no pudo contener sus ganas de tener la casaca del 10 del Barcelona y continuó pidiéndosela. Finalmente, el ex Inter obtuvo lo que más quería.
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