Aguirre festejó con todo la clasificación de San Lorenzo a octavos de la Libertadores.
El entrenador de San Lorenzo, Diego Aguirre comenzó el año con muy buena estima por parte de los hinchas, la cual se fue diluyendo, producto de un flojo arranque del equipo. Alejado en el torneo, casi eliminado en la Libertadores y con rumores de su salida, con lista de reemplazantes incluida, el uruguayo tomó una determinación que cayó muy antipática entre los simpatizantes de la institución de Boedo: sacar del arco a un ídolo con Sebastián Torrico y poner a Nicolás Navarro.
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El "Condor" atajó 10 partidos en 2017, de los cuales San Lorenzo ganó tres, empató uno y perdió los otros 6. En total le convirtieron 16 goles, de los cuales son muy recordados los de Universidad de Chile como visitante y el de Temperley, el cual le costaron valiosos puntos al equipo.
Aguirre sabía que sacar a Torrico iba a generar resistencia. De hecho, el primer partido de Navarro fue frente a la Universidad Católica de local, donde apareció una bandera en la platea sur que pedía por la vuelta del ídolo al arco y la salida del uruguayo, que ya tenía un pie y medio afuera.
La modificación parecía un manotazo de ahogado, pero los números fueron contundentes: San Lorenzo ganó los 6 partidos donde tuvo a Navarro bajo los tres palos, a quien le convirtieron tan sólo 4 goles. Esto le dio una gran seguridad al equipo que logró un milagroso pase de ronda en la Libertadores y se encuentra a tres unidades del líder Boca en el torneo local cuando restan disputar 18 unidades.
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