"Estoy un poco mejor que antes y hago mi vida normal"
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Batistuta aspira a tener un carrera como DT, pero todavía no en la Argentina.
En medio de la disputa de la Copa América, el santafesino admitió su debilidad por Lionel Messi, capitán de la Selección argentina y quien está a ocho goles de igualarlo como máximo goleador del conjunto albiceleste.
"¿A quién no le gusta Messi? Es de otro planeta, un jugador extraordinario. Pero tenemos tendencia a pedirle siempre lo máximo, quizás un poco por culpa de él porque nos acostumbró a eso, por eso lo criticamos", afirmó.
Batistuta reveló que pasa sus días en su ciudad natal santafesina Reconquista, disfrutando "mucho" de sus hijos, después de haber hecho un sacrificio de 20 años en su carrera como futbolista.
La pesca, el golf, el polo y el campo son algunos de sus pasatiempos, mientras que también juega algún que otro partido al fútbol, aunque con compañeros "más veteranos", debido a su estado físico.
Incluso se lo ve caminando por la ciudad en estos días con seis puntos de sutura en la ceja izquierda producto de un choque de cabezas en un reciente salto desafortunado durante la disputa de un encuentro.
Asimismo, el exdelantero de Newell's, River y Boca en la Argentina -que tiene 56 goles en la Selección argentina- reveló que "estudia mucho" para perfeccionar su preparación para cuando sea director técnico, aunque no se ve en el fútbol nacional.
"Leo mucho, me interiorizo con temas de fútbol, de dirección técnica, de psicología, estudio el comportamiento humano", contó.
Y enseguida, agregó: "Me gustaría ser DT de fútbol, pero no a cualquier precio. Ahora en Argentina no estoy listo para enfrentar la manera en la que está organizado el fútbol acá, eso es lo que no me hizo arrancar todavía".
Aunque no lo descartó para un futuro, la chance de dirigir en el país no lo seduce, pero sí se ofreció para ser entrenador "en el exterior", ya que es "una idea que me gusta y siempre" la tuvo presente.
Lo que sí está seguro es que no volvería a ocupar el cargo de manager, como hizo durante cinco meses en Colón, durante la polémica presidencia de Germán Lerche, que terminó con el descenso a la Primera B Nacional.
"La experiencia como manager no me gustó, al principio me entusiasmó, pero después no me llenó. Encontré dificultades en la organización, era lunes y no sabíamos cuándo íbamos a jugar. Tenía otra idea, porque en Europa esa posición representa ser un delegado del presidente, que es el dueño del club", afirmó.




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