Infantino, de las sombras de la UEFA a comandar la FIFA
-
El duro comunicado de Alpine descartando un sabotaje hacia Franco Colapinto
-
Copa Argentina: un micro con hinchas de Chaco For Ever se incrustó en un túnel
Infantino fue elegido por Europa y Sudamérica en conjunto. Tejió una alianza clave.
Hijo de emigrantes italianos, Infantino nació en el pequeño pueblo de Brig, en el cantón de Valais, a apenas diez kilómetros de Visp, la localidad natal de Joseph Blatter, donde el hoy ya expresidente de FIFA sigue siendo "Sepp".
Infantino es "Gianni" entre sus paisanos. Allí, entre montañas, aprendió que como jugador de fútbol no se ganaría la vida, así que apostó por las leyes. No era un estudiante brillante, pero tenía la facultad de la empatía.
En casa hablaba italiano con sus padres, dueños del kiosko del pueblo. El alemán y el francés los aprendió en la escuela. El español, trabajando para la Liga. Era pues el hombre ideal para entrar en la sede de la UEFA en Nyon, donde desde el año 2000 fue creciendo paso a paso hasta convertirse en 2009 en secretario general.
Con él al frente, la organización impuso el Fair Play financiero al tiempo que hacía despegar la Champions League. "En un período de crisis, la UEFA multiplicó por más de tres sus ingresos", dijo este viernes para justificar la viabilidad de su plan financiero para FIFA, muy generoso con las federaciones nacionales y calificado por sus rivales como garantía de bancarrota. "Cuando hablo de cifras sé de lo que hablo", se defendió.
Sobre fútbol también le gusta hablar. Se hizo fan del Inter de Milán por su padre, que fue el primero que lo llevó a un estadio. Su ídolo de niño era Alessandro Altobelli, autor del tercer gol de Italia en la final del Mundial de 1982.
"Los hinchas de Inter somos muy sufridos, pero en 2010, con el triplete, nos desquitamos", dijo el suizo durante su visita a la Conmebol en enero, cuando selló una alianza entre Europa y Sudamérica, cuna de las grandes potencias futbolísticas.
¿Quién cree que es mejor -le preguntaron entonces-, Messi o Neymar? "¡Cristiano Ronaldo!", respondió con una sonrisa. "Soy europeo, tengo que defender a los nuestros", bromeó. O quizá no. Tendrá hasta 2019 para demostrar que, pese a que llegó por accidente, puede ser un líder para todo el mundo, desde la poderosa Europa hasta la irrelevante Oceanía. Idiomas no le faltan.




Dejá tu comentario