Olympique Marsella es campeón de Francia con goles de Heinze y Lucho González
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Gritos argentinos por el mundo. Gabriel Heinze y Luis González le dieron el campeonato a Olympique Marsella.
En cierta medida, Deschamps ha vuelto a hacer lo mismo, colocar en lo más alto a un club que cayó en desgracia primero en los tribunales y luego en los estadios. Porque su último título fue en 1992.
Aquel campeonato, el de 1993, figura como "no atribuido" porque después de que lo ganara Marsella, los jueces se lo arrebataron al quedar demostrado que su sulfuroso presidente de entonces, Bernard Tapie, había comprado partidos.
Aquella época, que culminó con la victoria en la Copa de Europa de 1993 gracias a un tanto de Basile Boli, marcó el mayor esplendor del club de la Costa Azul, pero también fue el principio de su fin, porque detrás de tanto brillo aparecieron prácticas irregulares.
Desde entonces, Marsella no ha logrado quitarse ese estigma y la sucesión de adinerados propietarios no han devuelto al club la gloria que tuvo con Tapie. En los últimos años el club fue una máquina de desperdiciar los millones que invertía el multimillonario Robert Louis-Dreyfus que, sin embargo, falleció el año pasado sin ver a su club en lo más alto del escalón.
Serán sus herederos los que recojan el fruto de todos sus sudores al frente de la entidad, que mantuvo la política de una fuerte inversión al principio de la temporada pero la combinó con una búsqueda de la estabilidad que le había faltado al club.
El club, subcampeón el año pasado, no dudó en tirar la casa por la ventana este verano. Hizo venir al argentino Lucho González por 18 millones de euros, el fichaje más caro de su historia, acompañado de otros nombres importantes como su compatriota Gabriel Heinze, descartado por Real Madrid, o el delantero brasileño Brandao.
Aunque la auténtica revelación ha sido el senegalés Mamadou Niang, autor de 17 goles y verdadero estilete ofensivo de un equipo que ha basado su juego en la solidez de su sistema táctico, que le convierte en el segundo equipo menos goleado y en el segundo más goleador.
Ese equilibrio ha tapado en buena medida la mediocre aportación de Lucho, muy lejos de lo que se esperaba del argentino procedente de Porto y que no ha dado al equipo el plus de calidad que se esperaba.
Pero todo el mundo coincide en que ha sido Deschamps quien ha convertido a un nostálgico Marsella de nuevo en campeón.





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