10 de noviembre 2014 - 01:02

Palo y palo

A pesar de empezar el partido con una intensidad poco habitual, la primera infracción fue a los 9:25 minutos cuando Caraglio golpeó a Álvarez Balanta.

-¡Esto parece el Nacional B che! Todos nos salen a matar o morir, todos nos quieren bajar y nos juegan como si fuese la final del mundo.

Es que a River, tanto Rafaela, como Estudiantes en la Copa y Vélez, le jugaron "a lo River". Esto es mordiendo desde la línea de ataque y en todos los sectores de la cancha.

-Tenemos los dos centrales amonestados. En cualquier momento nos echen uno.

A los 12 minutos el pibe Boyé tuvo el gol en su cabeza e inexplicablemente la cruzó demasiado desviado.

-¡Ayyyyyyy pibe! ¡Venís errando mucho nene!

Vélez le imprimió al partido un ritmo impresionante, tanto cuando tenía la pelota como cuando era de River.

Sobre los 17 un centro llovido -¿debió salir Barovero?- abrió el marcador para los locales.

-¡No puede ser viejo! ¡Lo dejan saltar y el arquero no sale!

A partir de ese momento River salió a buscar el empate y lo tuvo veinte minutos después cuando Mercado la puso cruzada junto al palo.

-¡Goooooooooolllllllllll, la reptqlp!! ¿Por qué no juegan así contra boquita? A nosotros nos quieren ganar nada más.

Sobre los 44 pudo pasar al frente Vélez de nuevo en los pies de Parto y sobre el final lo tuvo de nuevo Boyé.

¡Dale Boyé! ¡Estás errando más que el otro mellizo ya!

En el segundo tiempo bajó un poco el ritmo sin dejar por ello de ser sostenido.
A los 12 minutos Sosa mandó al corner un remate cruzado de Mora en un tiro libre.
El muñeco empezó a mover el banco, más por rotación que por análisis táctico, teniendo en cuenta que River es en lo inmediato el equipo más exigido del fútbol argentino, entre el partido suspendido contra Estudiantes y la semifinal de la Sudamericana.

-No nos pierden pisada los de atrás, y encima algunos árbitros, como Merlo, tienen el reloj de arena.

A los 29 tuvo Vélez la más clara cuando Mercado sacó en la línea un remate de Parto que debió abrirse demasiado sobre la derecha para eludir a Barovero.

-¡Cuánto te quiero Mercadito! ¡Cada vez más importante en este River! Pensar que cuando llegaste no apostaba ni dos topolines por vos.

Dejaron de tener peso en las áreas ambos equipos, y a pesar de continuar un intenso partido todo parecía encaminarse a un empate que los conformaba a los dos.

-¿Sabés qué pasa? Los dos saben que ante el menor error el otro tiene gente para vacunarse. Se sacaron los dientes 80 minutos y si no se pudieron sacar ventajas hay como una sensación compartida de que así está todo bien.

Un empate que acorta diferencias con los de abajo pero que mantiene el invicto cunado más hay que sostenerlo.

-No podemos perder en la semana previa a jugar con los primos. La primera alegría del año la tienen recién en noviembre: ganarle al campeón, al puntero, al más grande. Quieren salvar el año con nosotros. Pero esta vamos a seguir escribiendo la historia. Por de pronto, ya igualamos la racha mas larga de invicto.

Palo y palo, cansados, no nos pueden ganar bien.

Este River va camino a quedar en la historia.

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