2 de junio 2017 - 22:49

Schwartzman puso en aprietos a Djokovic, pero la diferencia de jerarquía inclinó la balanza

Schwartzman luchó, pero cayó ante Djokovic.
Schwartzman luchó, pero cayó ante Djokovic.
El vigente campeón de Roland Garros, el serbio Novak Djokovic, superó la tercera al derrotar al porteño Diego Schwartzman en un equilibrado partido que se definió en cinco sets, hizo vibrar el estadio Philippe Chatrier y se retiró ovacionado tanto por el público como por su rival.

El partido se resolvió con parciales de 5-7, 6-3, 3-6, 6-1 y 6-1, y tuvo a "Peque" Schwartzman como protagonista de uno de los mejores duelos de la presente edición de Roland Garros.

El porteño se derrumbó físicamente en la parte final, para perder en 3 horas y 19 minutos con el serbio, que jugará por una plaza en cuartos con el vencedor del duelo entre el francés Lucas Pouille (N.16) y el español Albert Ramos (N.19).

Más concentrado, Schwartzman aprovechó una desconexión de Djokovic en la parte final del primer set. El argentino supo mantener la línea mientras que el serbio aumentaba el número de errores directos.

En el segundo el vigente campeón levantó la cabeza y aceleró. Entonces parecía que se llevaría el partido por la vía rápida.

Pero Schwartzman no había dicho la última palabra y recuperó su mejor tenis. Ya con el público en el bolsillo, en medio de una serie de intercambios infernales y a punto de romper el saque de Djokovic, el Peque se permitió el lujo de dar 15 golpes a la pelota con los pies, ganándose otra ovación.

"¡Diego, Diego!", coreó la central en varias ocasiones, simbólico grito para un argentino fanático del fútbol como Schwartzman. A continuación selló el tercer set con un juego de muchos quilates.

Con muchísima más experiencia en partidos a cinco sets, Djokovic inició la cuarta manga con una doble rotura definitiva (4-0) ante un Schwartzman que parecía tocar fondo físicamente.

Bajo una fina lluvia y con la temperatura descendiendo, Djokovic continuó al mismo ritmo (4-1). Entonces Schwartzman solicitó asistencia médica para tratar un problema en la parte inferior de la espalda.

Volvió a la pista pero el físico no le respondía. Al menos se llevó una larga ovación de los espectadores, incluido los aplausos de su rival.

Horacio Zeballos concretó la mejor actuación de su carrera en un torneo de Grand Slam al instalarse en los octavos de final de Roland Garros, luego del retiro del rival al que enfrentaba en la tercera ronda, el belga David Goffin, lesionado en el tobillo derecho luego de una caída, con el marcador 5-4 en el primer set en favor del europeo.

Zeballos, nacido en Mar del Plata y ubicado en el puesto 65 del ranking mundial de la ATP, le planteaba un partido de igual a igual a Goffin (12), décimo favorito al título, cuando llegó el imprevisto final a los 56 minutos de juego con una caída del belga que derivó en un esguince de tobillo y le puso final a la eliminatoria, luego de haber sido revisado por los médicos.

El argentino, de 32 años, había superado en las rondas previas al francés Adrián Mannarino (54) y al gigante croata Ivo Karlovic (24), y luego de haberse beneficiado con el retiro de Goffin, continuará su camino en París frente al austríaco Dominic Thiem (7), que hoy superó al estadounidense Steve Johnson (26) por 6-1, 7-6 (7/4) y 6-3.

Zeballos, ganador de un solo ATP, en Viña del Mar 2013 (venció en la final al súper campeón español Rafael Nadal), no había llegado nunca a la segunda semana de un Grand Slam y tampoco esperaba hacerlo en Roland Garros, donde luego de dos aceptables victorias se instaló en la tercera ronda y le tocó Goffin, con quien había perdido en el Challenger de Bordeaux 2014, más Wimbledon y Gstaad 2015, y Masters 1000 de Miami 2016.

El único triunfo del marplatense sobre el belga había sido en la edición 2014 del Masters 1000 de Miami y con esos antecedentes salió a jugar suelto en la cancha Suzanne Lenglen, la segunda en importancia del complejo ubicado en la zona de Bois de Boulogne.

Goffin, más rápido y sólido en los golpes de fondo, logró un quiebre que le permitió adelantarse 3-2 y se disponía a llevarse el set inicial.

El belga estaba al frente 5-4 y tenía en ese momento el servicio a su favor (estaban 40-40), pero corrió una pelota sin mirar hacia atrás, el pie derecho se trabó con una lona e impactó en forma violenta contra la pared del fondo, para quedar luego tendido en el suelo con elocuentes gestos de dolor.

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