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Boca, con el ánimo en alza luego de la victoria ante Estudiantes -sigue un punto detrás de Gimnasia-, reanudó ayer los entrenamientos con vistas al trascendental encuentro del jueves ante la Universidad Católica, de Chile, en el estadio de San Carlos de Apoquindo. Boca no tiene otra alternativa que ganar, ya que en el partido de ida, en La Bombonera, igualaron 2 a 2, y el reglamento del torneo establece que en caso de igualdad, los goles convertidos como visitante valen doble. Para este partido Boca volveráa utilizar un equipo conformado en su mayoría por suplentes, ya que volverán el lateral derecho Hugo Ibarra, el zaguero central Matías Silvestre y en el mediocampo el rosarino Guillermo Marino jugará por Federico Insúa, quien será reservado para el cotejo del domingo con Independiente. En el ataque es probable el regreso de Marcelo Delgado, que sería el acompañante del goleador Martín Palermo, que no jugó ante Estudiantes por haber sido castigado con una fecha por su expulsión ante Vélez, por el torneo local.
«Esta semana nos jugamos todo. Ojalá ganemos las dos cosas. Soy el primero en quererlo, porque siempre voy por todo», admitió el director técnico Alfio Basile, quien restó dramatismo a los dos partidos que deberá afrontar Boca, aunque es un secreto a voces que su permanencia en el cargo depende de estos dos resultados.
Entonces, para enfrentar a la Católica, Boca formaría con Abbondanzieri; Ibarra, Silvestre, Daniel Díaz y Morel Rodríguez; P. Ledesma, Gago, Marino y Bilos; Delgado y Palermo.
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