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Entonces, lo que hacemos es aprovecharnos de éstas y, utilizando la lógica, la intuición o cualquier otro método, escoger unas pocas que, suponemos, alcanzan para compendiar un poco todo. En la raíz entonces de cualquier explicación (que no sea ideal, es decir, del mundo de las ideas) es tácito el reconocimiento de que la misma es incompleta, posiblemente errada y que las conclusiones a las que se lleguen, por más que terminen siendo acertadas, pueden no serlas por las razones que pretendimos "correctas". Nuestro trabajo desde esta columna es tratar de sintetizar en unas pocas líneas lo ocurrido en los mercados bursátiles norteamericanos durante la última rueda. Como siempre, podríamos invocar una cantidad de razones que de alguna manera se vinculan con 0,43% que perdió el Promedio Industrial ayer, al cerrar en 10.371,47 puntos o, el algo más " grave", 0,62% que retrocedió el NASDAQ. El problema, y más allá de las cuestiones cuasi filosóficas antes citadas, es que, con apenas poco más de 1.100 millones de papeles operados en el mercado tradicional y 1.400 en el electrónico, prácticamente todas ellas parecen redundantes.
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