El Banco Central Europeo (BCE), confrontado a la tentación de sus colegas de flexibilizar más su política monetaria y a un euro que se dispara, optó por mantener el rumbo dejando su principal tasa de interés en el 1%.
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El BCE dejó abierto el grifo del crédito, a un tipo de interés históricamente bajo que había fijado en mayo de 2009.
El presidente del BCE afirmó que la institución optaba por préstamos ilimitados a los bancos, en una conferencia de prensa al final de la reunión mensual de los gobernadores en Fráncfort (oeste). Y eso hasta enero de 2011, como se anunció en septiembre.
Últimamente, varios miembros de la institución se habían mostrado optimistas, dando a entender que el BCE podría abandonar pronto su dispositivo de crisis gracias a un crecimiento en la zona euro más dinámico de lo que se creía.
O sea justo lo contrario de la Reserva Federal estadounidense (FED), que se declaró recientemente dispuesta a emitir dinero para apoyar la economía de Estados Unidos.
El Banco de Japón optó por la misma estrategia, al retomar esta semana su política de interés cero. Y además se dispone a adoptar un nuevo dispositivo de compra de obligaciones y de otros activos financieros por 5 billones de yenes (44.000 millones de euros, 61.100 millones de dólares).
Trichet se mostró tan circunspecto como de costumbre. La coyuntura es "mejor de lo previsto pero no cantamos victoria (...) Debemos seguir siendo muy prudentes", comentó, y calificó el crecimiento de la zona euro de "modesto".
Trichet se negó a comentar la actitud de los otros bancos centrales, pero recalcó que el tema de las tasas de cambio sería debatido en el encuentro de ministros de Finanzas y bancos centrales del G7 en Washington el viernes y sábado.
"Un exceso de volatilidad (de las tasas de cambio) es perjudicial para la estabilidad económica y financiera", advirtió.
La moneda europea superó brevemente la barrera de los 1,40 dólares durante la conferencia de prensa de Trichet, antes de caer de nuevo a 1,39 dólares, un nivel que había alcanzado por primera vez en ocho meses el miércoles.
La Comisión Europea estimó el nivel del euro demasiado alto, considerando que esto "podría afectar" a la recuperación económica. Un euro fuerte castiga a las exportaciones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que revisó al alza sus previsiones de crecimiento para la zona euro en 2010 (a 1,7% contra el 1% anterior), advirtió que la recuperación, arrastrada sobre todo por Alemania, sería moderada debido a las dificultades presupuestarias.
El BCE puso fin a préstamos a seis meses y a un año en favor de los bancos, pero había anunciado en septiembre tres nuevas operaciones de este tipo a tres meses hasta diciembre, "a una tasa fija y volumen ilimitado".