Siguió ayer vendiendo dólares a $ 1,60 el Banco Central para tener bajo control la cotización de la moneda norteamericana. Entidades como el Banco Nación o el Ciudad mantuvieron durante todo el día el dólar a $ 1,65 en sus pizarras. Pero en las casas de cambio se operó a $ 1,80. El público, poco amante de la pesificación, hizo colas de hasta una cuadra al sol con tal de obtener el dólar más barato, como pasó en la casa matriz del Nación en Plaza de Mayo (foto). Refleja esto los tres tipos de dólar que conviven: el oficial a $ 1,40, el semilibre que lo determina el precio de intervención del Central (a $ 1,65 ayer) y el dólar libre en casa de cambio.
El público hizo largas colas para conseguir dólar más barato
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Si bien en las casas de cambio el dólar se mantuvo estable a -$ 1,80- en los bancos oficiales y algunos privados la moneda estadounidense descendió de $ 1,67 a $ 1,65.
El Central intervino a las 10,00 y a las 15,00 inyectando partidas de hasta u$s 500.000 por entidad, a $ 1,60; el precio más bajo desde la reanudación de la actividad cambiaria. Según trascendió, volcó al mercado u$s 25 millones en sus dos intervenciones.
Pero como viene ocurriendo en los últimos días, los bancos o casas de cambio que aceptaron las partidas lo hicieron bajo la condición de vender al público a sólo 5 centavos por encima del precio en que éste los provee, es decir a $ 1,65.
Los tres bancos oficiales -el Nación, el Provincia y el Ciudad- mantuvieron durante todo el día una cotización de $ 1,65 para la venta y de $ 1,57 para la compra, hecho que generó largas colas frente a éstas entidades que, en algunos casos como el de la casa central del Nación superaron las cuatro cuadras.
El panorama fue distinto en las casas de cambio, donde la divisa se mantuvo durante toda la jornada a $ 1,75 y sólo sobre el cierre de las operaciones aumentó a $ 1,80, algo que los cambistas atribuyeron a las compras a último momento de un banco de origen extranjero. La mayoría de las casas de cambio evitaron tomar las partidas del Central y se fondearon con las divisas en stock o préstamos entre entidades.
Lo cierto es que el mercado cambiario se encuentra cada vez más segmentado y ya se observan con nitidez tres cotizaciones distintas del dólar. Por un lado está el oficial, a $ 1,40; donde se liquidan las operaciones de los exportadores y la mayoría de las importaciones. Pero también apareció un dólar «semilibre» que es el que surge tras las agresivas intervenciones del Central vendiendo a precios muy desfasados de los del mercado. Este dólar ayer estuvo a $ 1,65 y es al que pueden acceder los pequeños ahorristas con tiempo y ganas para soportar colas interminables. Por caso, el miércoles los bancos oficiales debieron recortar el cupo de venta por persona a raíz de la gran cantidad de ahorristas que se acercaron a sus sucursales. Actualmente el monto máximo de venta en el Provincia es de u$s 1.000, mientras que en el Nación y el Ciudad es de u$s 500. Pero también está el dólar verdaderamente libre -que es el que impera en las casas de cambio- y a donde tienen que recurrir todos aquellos que no pueden comprar la divisa en los dos mercados anteriores.
La estrategia del Central es desviar la demanda hacia las entidades oficiales, para así poder ejercer un mayor control sobre la divisa estadounidense. Además, están bajando paulatinamente los precios de venta, empujando a las instituciones que no toman sus partidas a acompañar la tendencia descendente. El viernes pasado salió a vender a $ 1,75, el lunes y martes lo hizo a $ 1,65, el miércoles bajó el precio a $ 1,62, mientras que ayer inyectó fondos al mercado a $ 1,60.
En este sentido, Aldo Pignanelli, director del Banco Central consideró que la estrategia empleada por la entidad «ha dado excelentes resultados». Asimismo, aseguró que el precio de la divisa estadounidense «se va a mantener o tenderá a bajar».
Por otra parte, ayer un grupo de senadores justicialistas presentó un proyecto de ley para prohibir a los bancos «deudores de depósitos en dólares» operar en el mercado libre de compra y venta de la moneda estadounidense.
«Las entidades financieras que manifiestan su imposibilidad material de proceder a la devolución concreta de los depósitos en su moneda de origen no pueden encontrarse en el mercado libre de cambios, operando con entera libertad en la compra y venta de las divisas extranjeras y dólares que dicen no tener para devolver», afirma el proyecto en sus fundamentos.
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