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Se programaron, además, reuniones quincenales de los funcionarios de Energía de ambos países para fijar las bases regulatorias a partir de las cuales se construiría el Gasoducto del Nordeste.
Asimismo, las empresas petroleras hicieron saber a los dos gobiernos que la incertidumbre política en el país vecino había desalentado el desarrollo de las reservas que exige una inversión de u$s 3.000 millones para suministrar unos 20 millones de metros cúbicos diarios de gas a través del Gasoducto del Nordeste. En tanto, la construcción del ducto requiere un desembolso de u$s 1.000 millones.
Con todo, se está en todavía en una etapa muy preliminar, que depende de la evolución política en el país vecino. A fines de setiembre, volverán a reunirse los ministros y se realizará la primera macrorrueda de negocios entre ambos países. Las autoridades argentinas se comprometieron a realizar gestiones para que empresas locales brinden asistencia técnica a Bolivia para la conversión de motores diésel a GNC. Además, hay una oferta privada de la nación limítrofe para exportar 120 megavatios de energía eléctrica, que serían adquiridos por la distribuidora de Jujuy.
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