19 de septiembre 2005 - 00:00

Bolsa alemana cayó 1,2%. Hay pesimismo por elecciones

Representantes del mundo económico y financiero en Alemania han expresado su gran decepción por la falta de una mayoría absoluta para formar un Gobierno en Berlín y creen que será más difícil aplicar las reformas pendientes.

Sin saber aún quién será canciller tras las elecciones generales de ayer, los mercados financieros han reaccionado hoy negativamente a los resultados, como lo reflejaba el índice DAX de la bolsa de Francfort, que llegó a caer más de un 2 por ciento poco después de la apertura matinal.

Sin embargo, una hora después el principal índice bursátil germano se había recuperado y caía sólo un 0,99 por ciento, una reacción que ya habían previsto los operadores.

El economista jefe del banco Deutsche Bank, Norbert Walter, manifestó hoy que en las circunstancias actuales, que recuerdan a la política italiana por la inestabilidad en el Parlamento, será muy difícil establecer un Gobierno estable, lo que desincentiva a los
inversores.

Jürgen Thumann, presidente de la influyente Federación de la Industria Alemana (BDI), comentó que la "industria y la economía están amargamente decepcionadas" por el desenlace de los comicios.

También pronosticó que la candidata a canciller conservadora Angela Merkel lo tendrá muy difícil para formar un gabinete y acelerar el proceso de reformas iniciado por la coalición roji-verde presidida por el líder socialdemócrata Gerhard Schroeder.

A su vez, el presidente del ramo de los operarios alemanes, Otto Kenztler, opinó que cualquiera que sea el Gobierno resultante, no podrá evitar tener que abordar la urgente cuestión del desempleo.

Kentzler se lamentó de que en la última fase de la campaña electoral apenas se hablara de los problemas reales que afligen a Alemania, como las reformas pendientes y la creación de empleo.

Por su parte, el gerente de la Cámara de Industria y Comercio (DIHK), Martin Wansleben, exigió un Gobierno estable que sea capaz de implantar las reformas y levantar el bloqueo entre las dos cámaras del Parlamento.

El jefe de la Federación de Sindicatos Alemanes, (DGB), Michael Sommer, analizó los resultados electorales de ayer como una respuesta negativa al intento de la Unión Cristianodemócrata (UCD)de buscar "una solución social justa" a los problemas que afectan a Alemania.

En círculos industriales se han escuchado voces escépticas sobre una futura "gran coalición", que estaría formada por la UCD y el Partido Socialdemócrata, como el presidente de la Federación de Directivos Alemanes (ULA), Joachim Betz.

Betz dijo que los que llevan adelante el país habían puesto las esperanzas en una coalición de reformadores, pero que ahora duda de que una gran coalición pueda lograr este objetivo.

Antes de conocerse el desenlace de los comicios de ayer, diversos representantes empresariales ya habían solicitado que el nuevo Gobierno se fije como prioridad mejorar las condiciones políticas para cortar de cuajo la tendencia negativa del crecimiento y del
desempleo.

Estos mismos círculos, entre los que están el Grupo de Kronberg y el Consejo de la Fundación Marktwirtschaft, añadieron que el incremento del 2 por ciento del IVA que anunció la CDU debe ser abandonado en pro del recorte del gasto público y de las subvenciones para el carbón y la vivienda.

Pese a las voces críticas sobre una gran coalición, analistas del banco Commerzbank señalan que ésta puede ser finalmente la única fórmula posible, aunque sea en detrimento de las reformas, que probablemente serían superficiales en una primera fase en cuanto a la legislación laboral y el sistema sanitario.

Con todo, Commerzbank opina, no obstante, que sería imposible para una gran coalición seguir desestimando los hechos y se vería forzada a adoptar reformas de mucho más alcance en los próximos años, aunque esto sólo puede ser una esperanza más que una expectativa.

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