Lo de ayer incorporó otro tipo de respuesta en la comunidad bursátil interligada. Y al cabo de la tercera rueda semanal se encontró una serie de índices dispersos, sin ningún patrón común que los relacionara. Esto, simplemente, indicando que se produjo una dispersión de participantes y como si cada uno tratara de mantener su juego. Entonces, vemos a un Dow Jones que después de varios giros sin mucho sentido terminó por dejar 0,70% de baja.
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Contra esto, se irguió el Bovespa como gran figura del día y repuntando con 2,7% (tras sufrir una caída de 4%, ruedas atrás).
La Bolsa de Shanghai, que sigue siendo una especie exótica para nuestro entorno habitual, después de dar un par de tropezones, ayer rebotó con 5%. Y, finalmente, lo sucedido en el Merval. Al respecto, cabe destacar el rol insólito cumplido por un medio televisivo de información, que durante la rueda batía parches con «suba de la Bolsa de 1% conforme con el nuevo gabinete...». Modo leguleyo de transmitir al ciudadano común una imagen que no tenía nada que ver con lo sucedido. Y en el final, el Merval quedó sólo con 0,2% de aumento (¿le habrá gustado menos el gabinete en el cierre?). Tal porcentual tuvo mínimo de 2.309 -tras estar en 2.337-y resultó también la cifra de cierre en una aleación poco favorable.
Siempre fuerte
La reiteración de volumen muy robusto, inclusive como ayer, con nivel de $ 227 millones en acciones posee su contracara. Porque no se compadece la intensidad de órdenes con el producto final del índice, muy magro. Y donde hay que remarcar que si existe corriente compradora firme, no le va en zaga una gestión de oferta que prosigue dando cantidades importantes. En la conclusión real del día pasado, aparece una rueda donde se trabajó más con tono «vendedor» y que culminó por desteñir el mejor momento. Lo mejor, que si se continúa en zona de « acumulación» de posiciones, resulta el primer paso para habilitar el «crecimiento». Cuando se puedan disecar las partidas más densas y continuadas. Y la Bolsa, tejiendo.
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