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Para los analistas de consumo, se abren dos nuevos escenarios que dependen absolutamente de cómo sea la cotización del dólar en los próximos días. El primero es el que se está dando en el corto plazo, donde el consumo es nulo porque los sueldos no aumentaron, se profundiza la recesión y existe un límite al menos claro en los valores de la divisa norteamericana. El otro refiere a un dólar que se dispara y al normal proceso inflacionario donde también hay aumentos en los sueldos, la gente realiza fuertes compras a principio de mes y el supermercado se fortalece frente al almacén o minimercado. «No hay certezas de que predomine uno u otro escenario en este momento, ni siquiera es posible hacer una medición», indicó Guillermo Oliveto, gerente de la División de Estudios Especiales de la consultora CCR.
Lo que sí es claro, y hasta obvio, es que en cualquiera de estos dos escenarios, la segunda, tercera y hasta cuarta marca va a ganar parte del lugar del que hasta hace días ocupaban las primeras. La gran incógnita es si crecerán tanto como las remarcaciones y si el consumidor las elegirá en esa misma medida. Por ahora, a las empresas les queda visualizar distinto la producción y pensar en fabricar menos de los artículos de siempre y más de los económicos.
«El país está dividido en dos muros bien diferenciados, 20%/30% de personas con ingresos razonables y 80/ 70% de clase baja, pobres y empobrecidos, a quienes las empresas deberán vender, ya no segundas marcas, sino primeras marcas de otra categoría», aseguró Oliveto.
Indudablemente, se avecinan tiempos de fuertes cambios en el ámbito alimentario, muy diferentes de cómo cerró 2001. Entre las renovaciones, se esperan portafolios más amplios de productos y precios y hasta concentración de empresas.
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