Con críticas al FMI, el Papa pidió por una reforma financiera mundial
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También instó a la creación de una autoridad pública mundial.
"La economía necesita de ética para su correcto funcionamiento. Es necesario recuperar el primado del espíritu y de la ética y con ellos el primado de la política, responsable del bien común, sobre la economía y las finanzas", subraya el texto. Sobre la Autoridad Pública Mundial, el documento señala que es necesaria debido a la creciente interdependencia entre los estados.
"Esa Autoridad supranacional debe ponerse en marcha de manera gradual con el objetivo de favorecer mercados libres y estables, disciplinados mediante un adecuado cuadro jurídico", señala el documento, que agrega que se trataría de "una autoridad planetaria que no puede ser impuesta por la fuerza, sino que debería ser expresión de un acuerdo libre y compartido".
Esta autoridad debería estar a disposición de los países miembros según el principio de subsidiariedad, ofreciendo su apoyo en el respeto de la libertad y de la responsabilidad de las personas y la comunidad. El documento también incide en la necesidad de reformar el sistema monetario internacional y la creación de una organismo "que actúe como un Banco central mundial", que regule el flujo y el sistema de los intercambios monetarios.
Según el texto, el Fondo Monetario Internacional ha perdido su capacidad de garantizar la estabilidad de las finanzas mundiales. Para la Santa Sede, el FMI ya no es capaz de vigilar "la magnitud de riesgo crediticio asumido por el sistema". Sobre las tasas a las transacciones financieras sugiere "alícuotas equitativas para contribuir a la creación de una reserva mundial, para sostener la economía de los países afectados por la crisis y el saneamiento de sus sistemas monetarios y financieros".
En el documento, el Vaticano señala también que la sociedad actual debe reconocer que con la globalización ha quedado superado el orden internacional surgido con la Paz de Westfalia de 1648, que marca el nacimiento de los estados modernos, y que esa transformación se tiene que hacer al precio de que los estados cedan de manera gradual y equilibrada una parte de sus atribuciones nacionales a una Autoridad Mundial.
"Hoy se ve como surrealista y anacrónico que un estado considere que puede conseguir de manera autárquica el bien de sus ciudadanos. La globalización está unificando a los pueblos, llevándolos hacia un nuevo 'estado de derecho' a nivel supranacional, hacia un nuevo modelo de sociedad internacional más cohesionada, respetuosa con la identidad de cada pueblo", señaló.




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