No se puede saber bien si es que ahora vino una corriente desde afuera hacia adentro, para protagonizar un índice de precios más entonado. O bien, si reaparecieron operadores que notaron al Merval sumamente tentador al aterrizar en mínimo del día que estuvo en 1.556 puntos. Lo primero va dicho por la recomposición conjunta del Dow -con 1,14% arriba- y el Bovespa, mejorando 1,51%, dos recintos que no la estaban pasando bien en estos días. En todo caso, Buenos Aires quedó bastante lejos de un rebote parecido, porque el máximo de 1.601 puntos -que se convirtió en cierre- solamente reportó 0,7% de rendimiento porcentual. La meta alcanzada pudo quedar fijada en que el indicador local retomara la centena superior, después de estar reconociendo profundidad que -por pasajes- se había tornado peligrosa. Puede darse el valor agregado semanal, de ser la primera de las ruedas donde los elementos actuaron de acuerdo, en armonía, subiendo en volumen y precios.
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El concurso de una base más amplia de órdenes terminó por deparar $ 93 millones de efectivo para acciones y ya muy cercana a recuperar cifras de tres dígitos. No fue una contundente entrada compradora ni una desaparición de vendedores, porque los precios dieron saldo sobrio y con intensas zonas de lucha pareja. Lo mejor, además de contar con más operaciones, y volver a los 1.600, es que el nivel de máxima también fue cierre de rueda: como en un gráfico de menor a mayor y dejando al mercado entonado.
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