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Según el organismo, sobre 10,6 millones de personas en condiciones de trabajar en las principales 28 ciudades del país, 9,3 millones están ocupados, y el restante 1.300.000 se divide entre desocupados y subocupados.
Esta baja en la desocupación había sido anticipada días atrás por el propio presidente Néstor Kirchner, quien aseguró además que el desempleo cayó en junio al 11 por ciento.
La caída de más de dos puntos porcentuales en el desempleo entre el segundo trimestre de este año e igual período del 2004 estuvo acompañada por un crecimiento del 9 por ciento de la economía, también según las cifras del INDEC.
Si no se tuvieran en cuenta los planes de subsidio al desempleo, la desocupación habría trepado al 13,9 por ciento entre abril y junio, pero también estaría por debajo del 17,4 por ciento del segundo trimestre de 2004.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sostuvo hoy que la baja del desempleo "es producto de que la economía se mueve y las industrias invierten... las empresas crecen y demandan mano de obra".
Junto con la caída en el desempleo también se registró un sensible descenso en la subocupación: la subocupación demandante, que afecta a quienes trabajan hasta 35 horas semanales y desean hacerlo por más tiempo, ascendió al 8,9 por ciento (10,7 en el segundo trimestre del año pasado), y la no demandante al 3,8 por ciento (4,5 anterior).
Fuentes del Palacio de Hacienda destacaron que "esta baja en la subocupación muestra una mejora en la calidad del empleo, un aumento las horas trabajadas, y que se fortalecen las relaciones laborales".
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, subrayó días atrás que en los últimos tres años se crearon 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo, "el 80 por ciento de ellos en el ámbito privado".
Destacó que esto "no es producto de un veranito, ni de un rebote, ni de una recuperación pasajera" de la economía, sino "de un plan que pone el acento en la producción, y en la creación del empleo".
Lavagna recordó que el cambio de modelo económico tras la salida de la Convertibilidad "favorece a la industria y el agro y favorece mayormente en el interior, por sobre los servicios y el comercio, que en los últimos años se concentraron en la Capital Federal y los grandes centros urbanos".
Al respecto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, reveló una semana atrás que muchas provincias "compiten entre sí para ver cuál tiene menos policía del trabajo para incentivar la inversión, y esto tiene que terminar". Dijo que el Ministerio tiene 300 inspectores y su objetivo es lograr que para los empleadores "tener un trabajador en negro les salga más caro que tenerlo en blanco".
"Se puede crecer sin empleo y nosotros hemos pasado por eso, pero ahora la aspiración es no sólo crecer con empleo, sino con empleo decente y bien remunerado", dijo el ministro.
"La competitividad a la que aspira la Argentina no es la de bajos salarios y degradación de las condiciones de trabajo porque otros países la neutralizan a través de modificaciones cambiarias, sino una competitividad basada en capacitación, innovación tecnológica y agregar valor a la producción", proclamó.
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