El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por allí se deslizan precisiones que parecen ser casi metafísicas, como -por ejemplo- pedir que «el ingreso per cápita anual vuelva a ser de u$s 8.500». O, que se lleve a cabo «un plan de obras para generar empleo. Se financiaría con los ingresos que generen esas mismas obras». Se chocan de frente con empresarios que solicitan «que no les pidan que creen empleo en los próximos 18 meses». Y, una ayuda a los colegas: «Que las empresas de servicios sean rentables, justamente para que no dejen de prestar esos servicios». Aquí, en esto último, volvemos a tener el espíritu que parece gobernar este tipo de unión de comerciantes, asociación mercantil o «empresarios argentinos»: ignorar que la quiebra es el riesgo del negocio. Considerar que solamente existe la ganancia o -como lo plantea- si toca perder a una de servicios, pues sencillamente: no prestará el servicio... Que se quede tranquilo Pagani, operativamente ganan, se derrumban porque pagan el precio de apalancamientos inauditos que pretenden que se les compensen, mediante tarifas que «socialicen las deudas». Otro postulado habitual en el país: las ganancias son mías, las pérdidas son de todos.
Dejá tu comentario