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Cerrado el octavo mes, hallamos esa primera característica, desde el punto de vista de las cotizaciones. La otra importante, en este elemento, es que se fue perfilando una selectividad que se remarca a medida que avanzamos en el año. A ello colaboraron, la mayoría de mala forma, la llegada de balances con todo tipo de accesorios y de faltantes. Primer trimestre, acusando el tipo de cambio, pero dejando afuera a la inflación. Segunda entrega, ya con el aspecto del «ajuste» incorporado y siendo una factura de magnitud la que se debe pagar: porque hay golpes de resultados, tremendos, sumas que no tienen nada que ver con lo que son las estructuras actuales, o los niveles de facturación.
De todo este guiso de variables, no se pudo obtener mucho para el análisis. Habrá que dejar decantar, pero lo cierto es que todo lo que se modifica parece hacerse para el presente, la coyuntura, tal como corresponde a una plaza que incorporó otra variable esencial: en contra.
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