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Antes, resultó que «la convertibilidad será eterna» y el famoso uno a uno con el dólar. Ahora, que «nunca más tendremos un cambio bajo». Y «nunca más» es una expresión demasiado grande para los mortales, más todavía cuando se trata de una paridad monetaria que no solamente vive de fórmulas técnicas, o de reservas, sino de las variables que giran a su alrededor. Si el mercado los sigue tapando de dólares, y el Central emitiendo para sostener el precio, da la impresión de que tal estrategia debe también poseer un punto límite o arriesgarse a un excedente en pesos, que se va, en buena parte, a alentar la trepada de otros ratios de la economía. Y como ya estamos acumulando a la nueva criatura inflacionaria, no sea cosa que aquella expresión definitiva resulte la «etiqueta» de otro ministro, cuando también sea parte de la historia...
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