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27 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Ya hasta Alan Greenspan se dedica a jugar «a dos puntas», que es el modo más utilizado por los políticos de todo el mundo, aunque se ha hecho también materia común entre los economistas. Le dicen que todo puede ser «negro», pero quizás también podría ser «blanco». Y cuando el interesado repasa una por una las componentes de un concepto, se encuentra más desconcertado que antes de leerlo. De última aparición dejó frases como ésta, cuando opinó sobre la debilidad del dólar: «Algunas veces resulta que no es importante, otras veces es muy importante... (?)». (Vamos Alan, que de tal tipo de obviedades se vienen nutriendo los que juegan de profetas de los mercados.) Ciertamente, no es digno de un hombre como Greenspan. Y dijo más, como acerca de la posibilidad de una recesión: «La probabilidad habría sido mayor a 50 por ciento, de no haber sido por el muy destacado grado de flexibilidad...». Y apuntó una tontería mayúscula, como: «Los mercados se dieron cuenta de que los precios de las casas de Estados Unidos siguen cayendo...». (Sí, Don Alan, todos leemos los diarios.) Lo único que pudo extraerse de interesante es: «Hay una destacada flexibilidad de la economía».

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A nosotros no nos preocupa que no podamos alcanzar a comprender todo el panorama y aquello en que pueda derivar. Simplemente, porque somos apenas mediocres columnistas de un mercado también mediocre. Lo que nos preocupa sobremanera es cuando se trata de escuchar a los más prestigiosos e iluminados, a los experimentados, a los que poseen la visión global del mundo y los mercados. Y encontrarnos con ambigüedades y declaraciones del tipo «sub-standard», en boca de los que deberían arrojarnos algún rayo de luz. Esto nos impone de la gran oscuridad que sigue prevaleciendo. Y donde hay oscuridad: tanto se puede encontrar una escalera, como un abismo.

Entre todos los estados posibles, el estado «de incertidumbre» es el que más mella puede hacer sobre las inversiones y los ánimos de los operadores. Falta un mes, las Bolsas y lo que las rodea están en permanente flotación, en uno de los pasajes más peligrosos de las últimas décadas: si se lo mide por la exposición alta a cometer errores. Partiendo de vidriosos datos, acerca de los efectos que se producen y que se seguirán hilvanando. Días atrás, este diario produjo un buen informe acerca de la escalada del petróleo y una suerte de división, entre quiénes ganan y quiénes pierden con esos valores alcanzados. Nosotros hubiéramos agregado un punto que suele olvidarse: la problemática situación geográfica de nuestro país, lo que ello implica en cuestión de «fletes». Y qué sucederá con el valor de combustibles, sobre lo que incidirán en los productos que salen y que entran. Y los insumos empresarios, esto es un explosivo: con muchas mechas.

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