Luis Corsiglia es un hombre de ocupaciones múltiples. Agente de Bolsa, vicepresidente de la petrolera estatal ENARSA y director de la Caja de Valores. Aspiraba, y era candidato por ello, a ser presidente de River Plate y este sábado preparaba un asado multitudinario para convocar socios. Pero se le presenta otra responsabilidad: Néstor Kirchner lo propondrá para ser director del Banco Central, en la vacante que dejará el removido Ricardo Branda. Conocimientos de política monetaria o trabajos sobre el rol del Banco Central no se le conocen. Sí sabe y desde hace varios años, por lo menos, del funcionamiento del mercado de capitales. Pero todo esto es anecdótico en términos relativos. El flamante superintendente de Bancos, Waldo Farías, provino de la Lotería Nacional. Igual currículum posee casi todo el resto del directorio del Banco Central. Tema repetido éste el de las designaciones políticas en cargos técnicos, pero no por ello deja de ser preocupante.
Durante la jornada circuló con insistencia el nombre de Gabriela Ciganotto, directora del Banco Nación y ex legisladora provincial por Santa Cruz. Finalmente, Kirchner se inclinó por el candidato de más experiencia.
En principio, Corsiglia no ocuparía el cargo de vicepresidente segundo que también deja vacante el ex senador. Ese puesto quedaría reservado para
Kirchner habría optado por no recurrir a un candidato de su riñón con escasos conocimientos en temas monetarios o bancarios para no exponerse a las críticas tras la decisión de remover a Branda. El ex senador salió ayer por los medios a criticar el « avasallamiento» del Poder Ejecutivo sobre el Central.
Lavagna había propuesto técnicos de su confianza, como el caso de Roberto Frenkel, que también quedó de lado.
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