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17 de junio 2002 - 00:00

Declaración de los ministros de Finanzas del G-7

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Mirando hacia adelante, esta fundación hacia un crecimiento productivo más fuerte y sustentable puede ser aumentado globalmente por políticas e instituciones que apoyen a las personas, mercados, e ideas. Éstas incluyen políticas macroeconómicas, medidas que apoyen el buen funcionamiento del trabajo, mercados de capital y productos, un ambiente de políticas que aliente la innovación y el emprendimiento, y un compromiso para liberalizar el comercio a través de un sistema de comercio multilateral fuerte y efectivo. Se debe prestar continua atención a reforzar el sector financiero para asegurar el uso más productivo de los recursos así como también reforzar la resistencia de la economía doméstica a los shocks externos.

Damos énfasis a la importancia de la transparencia, incluso en el sector privado, y al buen funcionamiento de los mercados en todos lados.

Reconocemos las circunstancias difíciles que enfrenta la gente de Argentina, y que el paso a seguir es que la Argentina desarrolle un plan para construir una recuperación económica sustentable y creíble. Estamos alentados por el progreso significante que ha hecho Argentina en la reforma del marco fiscal con las provincias, y en el tratamiento de las leyes de
Quiebras y de subversión económica. Sin embargo, es necesario hacer mucho más, especialmente en relación al marco monetario y la reestructuración bancaria. Damos la bienvenida a la decisión de invitar a una misión del FMI a la Argentina esta semana. Llamamos al gobierno argentino a que trabaje con el FMI en un nuevo programa para implementar ese plan; continuaremos apoyando a Argentina y al FMI en este esfuerzo.

Estamos buscando activamente el Plan de Acción adoptado en abril para mejorar la previsibilidad en los mercados emergentes reforzando la prevención y resolución de las crisis. Estamos trabajando con el Fondo y otros para avanzar en todos estos elementos, incluyendo la búsqueda activa de cláusulas contractuales. Damos la bienvenida al interés que muchos han demostrado en el sector privado. En el FMI, estamos persiguiendo una vigilancia más objetiva y transparente, incluyendo el tratamiento del mantenimiento de la deuda, y la consideración de más independencia entre la vigilancia del FMI y los roles de prestamista. Continuaremos trabajando para reforzar la disciplina en los paquetes de asistencia de FMI, y definir más precisamente las circunstancias en las que las excepciones podrían estar justificadas. Apoyamos fuertemente el trabajo continuado del Fondo por un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana.

Reiteramos el llamado que hicimos en Monterrey por un Desarrollo Global Comapcto entre países desarrollados y en desarrollo basados en la responsabilidad mutua para los resultados. Enfatizamos que la asistencia al desarrollo es más efectiva cuando los países receptores tienen políticas económicas sanas, instituciones fuertes y una buena administración, y coincidimos en que la prioridad en la asistencia para el desarrollo debería ser dada a los países pobres que cumplen con estos criterios.

Coincidimos en que los países desarrollados tienen una responsabilidad de mejorar la cooperación para el desarrollo en apoyo de la reducción de la pobreza y estrategias de crecimiento, de proveer la ayuda y condonación de deuda apropiados, incrementar la asistencia técnica, y expandir el acceso a los mercados.

Damos la bienvenida al progreso logrado por Bancos de Desarrollo Multilaterales en la implementación de propuestas para reformas discutidas el año pasado, pero se necesita hacer más. Exhortamos a los Bancos a que continúen incrementando su colaboración y la efectividad de su asistencia, incluyendo el mejoramiento de los gobiernos en los países receptivos, especial atención en los resultados, y más transparencia en las decisiones acerca de los programas.

También examinamos ciertos problemas clave de desarrollo,, incluyendo la iniciativa de los países más endeudados (HIPC), su educación, y la Asociación de Desarrollo Internacional (IDA). En relación con la iniciativa de HIPC, trabajaremos con las instituciones financieras internacionales y otros donantes para promover la participación de todos los acreedores que no lo han hecho todavía, en particular algunas instituciones multilaterales, para que participen en la iniciativa; para completar el financiamiento del fideicomiso de HIPC: y por tanto, comprometernos a ayudar el logro del mantenimiento de la deuda para los países más pobres del mundo.

También consideramos el reabastecimiento de IDA, el eje del apoyo multilateral para los países de bajo ingreso. Damos la bienvenida al uso creciente de mediciones de resultados para estudiar los resultados de desarrollo. Apoyamos el uso creciente de garantías, en el rango de 18% a 21% del programa IDA13, para asegurar la efectividad de IDA en la ayuda para que los países más pobres y más vulnerables con su deuda combatan el HIV/SIDA, apoyen a los sectores sociales, incluyendo la educación, y superen los efectos del conflicto devastador. Trabajaremos con los gobiernos donantes de IDA para finalizar la negociación lo antes posible.

También consideramos que el Plan de Acción de Educación del Banco Mundial y alentamos con fuerza la implementación de un plan centrado en resultados cualitativos. Cada uno de nosotros trabajará para apoyar los objetivos de Educación para Todos en los países que tengan planes educativos creíbles y compromisos fuertes en cuanto a las políticas. Exhortamos a otros gobiernos donantes y a los bancos de desarrollo multilaterales a unirse a nosotros.

Después de los eventos trágicos del 11 de setiembre, elaboramos un Plan de Acción para Combatir el Financiamiento del Terrorismo y nos comprometimos a trabajar con la comunidad internacional para lograr resultados. Nuestro plan de acción impulsó la cooperación internacional para detener el flujo de fondos para terroristas, proteger el sistema financiero internacional del abuso, y alentar la transparencia. En relación a esto, damos la bienvenida al trabajo para combatir el abuso. Más de 160 países y jurisdicciones han tomado acciones para congelar los activos terroristas. La implementación de los instrumentos de las Naciones Unidas se intensificó y los países están trabajando diligentemente para cumplir con las recomendaciones especiales de FATF. Llamamos a los miembros de FATF a cumplir rápidamente con estas recomendaciones. Para alentar la mayor participación posible en esta lucha, llamamos a FATF a que identifique a los países para asesoramiento y asistencia técnica, a través del FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Exhortamos al FMI y al Banco Mundial a que comiencen a conducir asesoramientos integrados y completos para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Coincidimos en que la administración y el refuerzo de las leyes impositivas dependen crecientemente en la transparencia y el intercambio internacional de información efectiva. Llamamos a todos los países a que permitan el acceso e intercambio de información bancaria y de otro tipo; los países de OCDE deberían dar el ejemplo. El progreso en este área es necesario urgentemente e intentamos rever estos desarrollos en nuestra próxima reunión.
Un Afganistán estable y más próspera es importante para la gente afgana y para el mundo. Estamos decididos a asegurar que la comunidad internacional apoye a Afganistán, y que lleve a cabo los compromisos tomados en la Conferencia de Tokio en enero de 2002.


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