La pérdida de reservas que originó la cancelación de la deuda con el FMI llevó al Banco Central a acelerar la compra de divisas en el mercado para ir recuperando lo pagado. Lleva adquiridos u$s 250 millones en lo que va de 2006, un promedio de u$s 50 millones diarios. Además, el Banco Nación, con dinero del Tesoro, compró más de u$s 50 millones. Así sostiene el valor de la divisa e incluso lo impulsa, como sucedió en las últimas dos jornadas. Ayer cerró en $ 3,09, el mayor nivel en 22 meses, en un día de poca liquidación de exportadores. Para Néstor Kirchner, férreo defensor de un dólar alto, se trata de un efecto indirecto que provocó el pago al Fondo, pensado sobre todo con intención política. El problema de mantenerlo en la banda de $ 3,05 a $ 3,10 es que genera presiones inflacionarias sobre los productos exportables, en especial alimentos. Esta situación choca con la estrategia oficial de extender durante un año los acuerdos de precios como mecanismo para impedir que se escape el índice de inflación. Con una divisa que se mantiene artificialmente alta será difícil llevar adelante una política antiinflacionaria exitosa. El público, de todas maneras, no tiene que salir corriendo a comprar dólares porque ya están muy cerca de su techo. La mejor estrategia es comprar bonos en pesos que indexan por CER, que ofrecen mejor cobertura.
Ayer se notó la falta de experiencia en operaciones de euros por parte de los operadores del Banco Central, que debieron ser asistidos por colegas más experimentados.
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