Con una economía real que languidece al ritmo de la licuación de los ingresos, uno de los ítems en los que el Gobierno saca pecho es la mejora de la hoja de balance del Banco Central, con la que busca generar las condiciones para salir del cepo cambiario. Además de la reducción del stock de pasivos remunerados en términos reales, destaca el proceso de compra de divisas del BCRA desde la megadevaluación de diciembre. Sin embargo, a pesar de que las compras continuaron, en febrero se frenó la recuperación de reservas internacionales y el mercado enciende algunas luces amarillas de cara a lo que vendrá.
El saldo comprador de la entidad que preside Santiago Bausili en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) continuó siendo robusto el mes pasado: por esa vía, el BCRA se hizo de u$s2.813 millones para sus arcas. No obstante, fue el único componente que aportó de forma positiva a la variación mensual de las reservas y no alcanzó para mantener el proceso de acumulación.
Con el resto de los componentes en baja, las tenencias internacionales brutas de la autoridad monetaria cerraron el mes en u$s26.690 millones. Según cálculos de la consultora LCG, que fundó Martín Lousteau y hoy coordinada por Javier Okseniuk, esto implicó una baja respecto de enero de u$s952 millones, luego de dos meses de recuperación.
Lo propio ocurrió con las reservas netas, las que miran tanto el mercado como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata del número de tenencias internacionales sin incluir los encajes de los depositantes, el swap con China y otros pasivos de la entidad. El cálculo de LCG es que las reservas netas terminaron febrero con un saldo negativo de u$s4.397 millones, es decir, que cayeron en u$s133 millones. En enero, por caso, habían tenido una recuperación de u$s4.356 millones. En el equipo económico quieren llevarlas al menos a terreno neutro (que dejen de ser negativas) durante los próximos meses, con el objetivo de hacer más viable el levantamiento de las restricciones cambiarias. La medición de LCG coincide con otras, como la de Cohen, que también las ubica actualmente en torno a los -u$s4.400 millones.
¿Qué pasó en febrero? La explicación principal del freno a la recuperación de reservas fueron los pagos de deuda. Fundamentalmente, la cancelación de intereses al FMI (u$s776 millones) y la devolución del préstamo de la CAF que usó en diciembre para pagarle al Fondo (u$s966 millones). También impactó a la baja el ítem “Otros”, que incluye la intervención en el mercado de títulos y el mes pasado implicó la salida de u$s745 millones. Además, los encajes se redujeron en u$s481 millones.
Las luces amarillas que aparecen en el mercado
Si bien desde que asumió el gobierno de Milei hasta el 29 de febrero el BCRA logró comprar u$s8.526 millones, lo cierto es que en febrero el aparecieron algunas ruedas puntuales con saldo vendedor. Según LCG, esto se explica por las “menores liquidaciones ante el atraso del dólar exportador y un acceso progresivo de importadores al MULC”.
Sobre esto último cabe recordar que el BCRA, mientras avanzaba en la colocación del BOPREAL como vía para “ordenar” el abultado stock de deuda por importaciones que dejó la gestión anterior, estableció un esquema de acceso escalonado al dólar oficial para pagar las nuevas compras al exterior. En la mayoría de los productos, se accede en cuotas de 30, 60, 90 y 120 días. Esto generó una ventana de cuatro meses con pagos pisados, es decir, menores a las importaciones efectivamente realizadas, lo que le permitió al Central acumular un importante saldo comprador. Pero la cuotificación hace que a medida que pasen los meses el diferencial se menor y, de hecho, la ventana se cerraría en abril.
En el medio, la deuda comercial siguió en alza. Desde la aplicación del esquema vigente hasta fines de febrero, acumuló unos u$s7.000 millones, “licuando sensiblemente la mejora registrada en las reservas”, advirtió la consultora.
Lo que suceda en los próximos meses será determinante para los planes del Gobierno. Si bien el mercado está imbuido de una expectativa positiva sobre el devenir del programa oficial, lo que se plasma en la reducción de la brecha y de la valuación de los contratos de dólar futuro, ya hay algunos signos de interrogación en el horizonte. En el plano de la acumulación de divisas, según opinan distintos analistas y operadores, los dos principales son: si en el inicio de la cosecha gruesa el agro liquidará a buen ritmo o preferirá especular con una nueva devaluación de cara a la mentada salida del cepo; y, ligado con eso, si el equipo económico tiene margen para avanzar en su plan y al mismo tiempo evitar una corrección cambiaria.
En su activo tendrá el fin de la sequía, que inevitablemente mejorará el flujo de divisas respecto de un 2023 para el olvido. También la sustitución de importaciones energéticas que permite la puesta en marcha del primer tramo del gasoducto Néstor Kirchner. Pero en el caso de los agrodólares, las perspectivas mermaron en las últimas semanas ante la caída de los precios internacionales y el impacto de la ola de calor en el volumen a cosechar: según la Bolsa de Comercio de Rosario, las estimaciones iniciales se redujeron en alrededor de u$s6.000 millones.
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Distintos factores atentan contra la estrategia de acumulación de reservas del BCRA.
LCG y la Fundación Capital plantearon que a ese factor suma el de los pagos de deuda, que este año se acentúan respecto de 2023. Por caso, comienzan los vencimientos de capital de los bonos reestructurados (u$s1.300 millones) y crecen los intereses a saldar con los bonistas (u$s1.400 millones). Asimismo, hay pactados pagos netos al FMI por u$s2.700 millones en lo que resta del año, a menos que se acuerde el envío de fondos frescos.
La firma fundada por Martín Redrado agrega que en 2024 también impactarán “los primeros pagos de la deuda comercial heredada” por unos u$s2.400 millones, considerando el flujo de los BOPREAL adjudicados y el acceso para mipymes con deudas por hasta u$s500.000. A eso hay que sumar, un egreso por deuda privada de alrededor de u$s8.500 millones, una salida de u$s773 millones en concepto de formación de activos externos y un déficit de la cuenta servicios por u$s900 millones.
Por lo pronto, el reciente acuerdo con el Fondo por la séptima revisión del programa de Facilidades Extendidas pautó en u$s6.000 millones la meta de acumulación de reservas entre el 10 de diciembre pasado y el 31 de marzo. “Al día de hoy, el gobierno ya alcanzó la meta, sobrepasando lo requerido por el fondo en casi u$s1.600 millones. Pero el monto acumulado está sobreestimado por las restricciones de acceso que todavía afectan al MULC”, señaló LCG.
En ese sentido, la consultora agregó: “En el corto plazo es esperable que el ritmo de acumulación siga resintiéndose en la medida que las expectativas de alguna corrección cambiaria (¿aceleración del crawling/ salto discreto?) se vuelvan más palpables. Además, se sumará el hecho de que cada vez más rubros importadores comenzarán a acceder al MULC”.
La Fundación Capital considera que será determinante para el flujo de reservas la decisión que tome el Gobierno respecto del dólar blend. Este tipo de cambio diferenciado, que es rechazado por el FMI porque afecta el ingreso de divisas a las arcas del Central, plantea que el 20% de las exportaciones se liquidan en el mercado del contado con liquidación (CCL), lo que ofrece una cotización un poco más elevada para los exportadores y contribuye a la reducción de la brecha. De acuerdo con la fundación, si el Ejecutivo decidiera removerlo en abril (en el inicio de la cosecha gruesa), posibilitaría que ingresen unos u$s13.000 millones extra al MULC. Aunque una medida así no luce posible de implementar sin una nueva devaluación si se busca que el agro liquide.
En ese marco, LCG concluyó: “No creemos que en este contexto el Banco Central tenga margen para sostener el atraso del tipo de cambio por un período prologando. Vemos cierta probabilidad de que el dólar oficial vuelva a corregirse más temprano que tarde y que el BCRA se vea obligado a sostener los controles sobre el mercado de cambios por lo menos algunos meses más, hasta tanto pueda consolidar el proceso de acumulación de reservas”.
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