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Los importadores advirtieron que la implementación de una barrera adicional al ingreso de anteojos generaría «un incremento de precios internos» y que --además-«afectará la libertad de mercado y el normal desenvolvimiento de la libre competencia».
Esta denuncia por presunta importación a precio de dumping generó también la reacción de la embajada china en la Argentina, que se interiorizó en el tema y está discutiendo sobre la cuestión con el gobierno argentino.
Según sostiene CADIMA, la aplicación de medidas arancelarias respondería a «intereses minoritarios y parciales», al tiempo que sentaría «un antecedente sumamente negativo. La importación de anteojos chinos asciende a unos u$s 5 millones anuales.
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