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La reducción supone un recorte del 10 por ciento de su plantilla total y dos tercios de los despidos se producirán en instalaciones de EEUU, donde aproximadamente la mitad de los afectados abandonarán su puesto antes del 31 de julio.
La empresa indicó que las plantas que se verán afectadas por la reducción de plantilla son las de los estados de Texas, Delaware, Georgia, Tennessee y Carolina del Sur.
Además, se eliminarán puestos de trabajo en fábricas ubicadas en Alemania, Holanda, Bélgica, Reino Unido, Argentina y Brasil, dentro de un plan de reestructuración previo a la venta o segregación de parte de negocio de productos textiles.
La compañía también informó que pondrá fin a la producción de spandex, uno de los productos que fabrica la empresa, además de nylon y polyester, entre otros, en sus plantas de Niágara Falls (Nueva York) y también en Waynesboro (Virginia).
Este grupo químico prevé ahorrar alrededor de 120 millones de dólares anuales, antes de impuestos, como resultado de los recortes, aunque la medida también reducirá entre 12 y 16 centavos por acción las ganancias durante el segundo trimestre, por cargos asociados a los despidos y el cierre de instalaciones.
Las títulos de la compañía se cotizaban hoy a la baja en la bolsa de Nueva York y el precio de sus títulos se situaba en 43,50 dólares, después de un descenso de 0,40 dólares por acción respecto a la última sesión.
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