19 de marzo 2002 - 00:00

El comienzo, para un día de lluvia

El comienzo, para un día de lluvia
"La tarde gris, tan gris como la Bolsa...» podría cambiarse -y conservar sentido- uno de los versos, de meritorio tango nacional. Lluvia, viento, caída de temperatura, afuera del recinto. Merma de negocios, inexpresividad, deambular sin rumbo, en torno de los paneles accionarios. A quienes les fue mejor que a ciertos títulos públicos, al par que el riesgo-país marcaba otra vuelta de tuerca, ya en la zona de los 5.000. Donde debemos mejorar, retrocediendo, aumentamos (dólar, riesgo-país, desocupación, recaudación) y donde habría que percibir un incremento de cifras, las bajamos (monto de negocios, depósitos, créditos, producción, ventas, utilidades) en un juego de pistones, que no concuerdan con aquello que precisa el motor del país para transmitir a las ruedas. Ergo, un ministro de Economía encerrado por manifestantes que también están acorralados, el tener que refugiarse como un delincuente... en fin, un arranque semanal lamentable. Pero, como es costumbre ya, pasando como uno más, en un escenario de sainetes y grotescos...

• Poco y arrugado

Se puede dar por bueno que el Merval haya trepado algo -más de 1,3%, con el Burcap en 1,8% y el de la Bolsa en algo menos que el listado ponderado-; de todos modos, los indicadores, todos con signos más. Pero desmejora, por cuanto se logró con volumen de 20 millones (en pesos) y donde 6,6 millones se los llevaron los CEDEAR. Así, sólo $ 13 millones en papeles privados, traducidos a dólar, no movieron más de 6 millones en la verde moneda. Con eso, cualquiera puede imponer precios, armar movimientos cortos, sacudir sobre una plaza y dejar huérfanas a otras. No sirve más que para pasar otra tarde gris, como la de ayer.

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