El Fondo Monetario echó más leña al fuego este jueves a la crítica situación que enfrenta Grecia, a través de un comunicado emitido desde Washington donde la titular del organismo Christine Lagarde defendió el acuerdo alcanzado en la Cumbre de Bruselas que celebraron los líderes de la zona del Euro "que incluye una reducción sustantiva en la carga de la deuda de Grecia y apoyo financiero adicional para un nuevo programa ambicioso".
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Para el organismo multilateral el severo recorte "beneficiará enormemente Grecia ayudando a restablecer el crecimiento y crear empleos".
De todas maneras, y mostrando que el Fondo apoya las democracias celebra que el primer ministro Papandréu haya anunciado que "el referendo tendrá lugar tan pronto como sea posible para que el acuerdo de la Cumbre Euro puede implementarse rápidamente". La mala noticia para Grecia es que hasta tanto no se haya culminado y conocido el resultado del referendo "eliminando toda incertidumbre", Lagarde no recomendará a la Junta Ejecutiva del FMI el evaluar la posibilidad de "el sexto tramo de nuestros préstamos para apoyar el programa económico de Grecia". Cabe recordar que el gobierno griego llamó a un referéndum para ver si el pueblo aprueba las severas medidas de ajustes.
En tanto, Europa ya dijo que bloqueará la entrega de fondos a Grecia hasta que ésta decida sobre su compromiso de cumplir con sus obligaciones con la Eurozona y muestre una decisión clara de permanecer en el euro. Los mandatarios de Alemania, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, no pudieron evitar el reconocer que el pueblo griego tiene derecho a decidir sobre su futuro pero en el fondo ni los mercados ni los analistas políticos creen que el referéndum de un visto bueno al severo plan que debe someterse el país, que incluye recortes de salarios, perdidas de puestos de trabajo, etc.
Hace solo una semana atrás después de las negociaciones en Bruselas se había llegado a un acuerdo que eliminaría la mitad de la deuda griega y daría otros u$s 140.000 millones al país como parte de los nuevos fondos de rescate. Pero el llamado del primer ministro griego de someter este acuerdo a referéndum del pueblo volvió a poner toda la situación a foja cero.
De más está aclarar, que la mayoría de los griegos están en contra de las medidas de austeridad y tienen una visión negativa del más reciente acuerdo de deuda. Si el voto por el "no" gana en el referendo, eso llevaría a que Grecia se declare en bancarrota, no cumpla con el pago de su deuda y posiblemente se vea forzada a dejar el euro completamente.
Grecia esperaba recibir en los próximos días 8.000 millones de euros correspondientes al sexto y último tramo del crédito de 110.000 millones de euros concedidos por la Unión Europea y el FMI en mayo del pasado año, vitales para pagar pensiones y salarios.
Es decir, sin auxilio de Europa y sin fondos frescos del FMI resulta difícil pensar que Grecia podrá llegar sin problemas al referéndum. Daría la impresión que el mundo desarrollado ha decidido darle la espalda a Grecia olvidándose que los desaguisados del país también fueron ignorados o a lo sumo minimizados por los países del euro zona que hoy son tan duros en castigar a Grecia.
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