Ayer el Fondo Monetario recalcó la necesidad de que en la Argentina haya «consenso político» para avanzar en un acuerdo. Lo dijo en Washington Thomas Dawson, director de Relaciones Externas del organismo y en respuesta a los ocho meses que ya se acumulan sin haberse logrado un acuerdo. Su frase pareció estar más relacionada con los proyectos contra bancos que avanzan en el Congreso, el fallo reciente de la Corte contra el recorte del 13% a estatales y los amparos al «corralito». Eduardo Duhalde salió inmediatamente a aclarar que siguen las conversaciones con el FMI y embistió contra los candidatos a sucederlo que «no quieren que la Argentina se reinserte en el mundo». Concretamente, las conversaciones con el FMI continuarán la semana próxima con la llegada de dos altos funcionarios de ese organismo. Se trata de Stefan Ingves, titular del Departamento de Asuntos Monetarios; y John Thornton, encargado del caso Argentina. Dentro mismo del FMI, no hay una postura única sobre cómo resolver la crisis del país: EE.UU., España, Italia, Brasil y China tienen una posición más flexible hacia una inmediata solución favorable frente a los restantes países europeos y Rusia, muy críticos de la gestión local.
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