¿Qué futuro le espera al mercado accionario norteamericano cuando la contienda en el Golfo Pérsico sea sólo una página más en la historia? Nadie lo sabe realmente, pero de acuerdo a cómo se están haciendo las cosas últimamente, no tan bien como en el pasado. Si algo debe ser un mercado para prosperar, es abierto y transparente. Es así que la decisión del NYSE y del NASDAQ de prohibirles el ingreso a los periodistas de la cadena televisiva Al Jazzera (porque la televisora mostró cadáveres de soldados norteamericanos) es un peligroso precedente, digno sólo de algún mercado latinoamericano de tercera. En la misma línea está la propuesta que encabezó la semana pasada el director del NYSE, Dick Grasso, proponiendo a Samford Weill, presidente del Citigroup, como representante de los pequeños inversores ante el NYSE. Sin dudas, es una exageración, pero algunos hablaron de que la idea era como poner a Hitler al frente de una guardería de niños judíos. Lo que queda claro es que, a pesar de los escándalos empresariales de los últimos años, quienes dirigen el sistema no han aprendido nada, lo que significa una de dos: o se retiran y dan lugar a gente más honrada, o ponen al mercado en la senda del retroceso . Pasando a cosas más pedestres, la sesión de ayer tuvo un cúmulo de noticias, desde una inesperada conferencia de Saddam Hussein, el reporte de que un avión de American Airlines debió bajar en San José cuando algunos pasajeros presentaron síntomas del SARS, una caída en el numero de despidos, un índice ISM más flojo de lo esperado, y otros datos positivos que hubieran hecho suponer que el Dow terminaría con algo más de 0,97% que ganó al cerrar en 8.069,86 puntos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario