El gasto del consumidor estadounidense subió a su ritmo más rápido en cinco meses durante julio, ayudando a despejar el temor a que la economía vuelva a caer en recesión. El Departamento de Comercio comunicó que el gasto del consumidor aumentó 0,8%, la mayor alza desde febrero, tras haber caído un 0,1% en junio. La suba se debió a una fuerte demanda de automotores.
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Los economistas esperaban un incremento del 0,5% en el gasto, que representa un 70% de la actividad económica estadounidense. Al ajustarlo a la inflación, el gasto aumentó un 0,5 por ciento el mes pasado, el mayor avance desde una subida similar en diciembre del 2009, tras una lectura plana en julio.
El dato fue el más reciente en sugerir que la economía empezó el tercer trimestre con algo de fuerza, tras una expansión cerca del estancamiento en la primera mitad del año.
También ofreció esperanzas de que la economía se siga expandiendo, aunque a un ritmo moderado. No obstante, los riesgos de una nueva recesión subieron tras una fuerte caída en los precios de las acciones y la erosión de la confianza del consumidor.
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