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En el mercado hay mucha expectativa por tres cargamentos brasileños que inicialmente fueron bloqueados debido a la presunta presencia de un fungicida no permitido, dijeron los operadores.
Posteriormente, las autoridades permitieron que uno de los embarques que permanecía en el puerto norteño de Qinhuangdao fuera descargado, dijeron fuentes del sector.
Pero la carga continuará cerrada dentro de un silo para someterla a mayores controles con el fin de determinar si efectivamente hay restos del fungicida, que impide el consumo humano.
En caso de confirmarse que los embarques están contaminados, las autoridades agregarían dos grandes proveedores a una lista de comercializadores a los que ya se les prohibió exportar soja brasileña a China.
La lista incluye a las unidades brasileñas de Cargill y Archer Daniels Midland Co y a Louis Dreyfus.
Brasil es el segundo exportador mundial de soja después de Estados Unidos.
Si China agrega nuevos proveedores a su lista, la medida implicaría que el total de casi 3 a 3,5 millones de toneladas de soja brasileña, valuadas en entre 1.200 y 1.400 millones de dólares, que se exportarán a China entre mayo y junio quedarían varadas, dijeron operadores. No quedarían proveedores para hacerse cargo del negocio.
"Ningún país decidió antes bloquear toda la cadena alimentaria", dijo un importante operador. "Los ayudaría (a los procesadores de China) ahora. Pero los perjudicaría en el futuro. ¿Quién les va a vender soja?", dijo el operador.
En el mercado de Dalian, algunos contratos de soja y de harina de soja cayeron a su límite intradiario al promediar la jornada.
El contrato de soja a noviembre perdió 88 yuanes a 2.877 yuanes (347,6 dólares), mientras que el contrato de harina de soja a noviembre retrocedió 78 yuanes a 2.537 yuanes (306,4 dólares).
Si China amplía la prohibición, la mayoría de los cargamentos que actualmente tienen como destino el país asiático tendrían que ser desviados a otras naciones, al tiempo que otros podrían ser cancelados, en momentos en que muchos procesadores tienen problemas para pagar algunos embarques.
Aún si no se excluyen otros proveedores brasileños, casi nadie se animaría a exportar soja a China debido a la política de tolerancia cero hacia el fungicida.
El gobierno brasileño dice que no puede garantizar que todos los embarques estén totalmente libres del producto químico.
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