El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, reveló su sorpresa cuando en la última cumbre del G-20 en Canes los líderes de países emergentes le dieron una lección a los desarrollados.
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En una entrevista publicada por el Wall Street Journal indicó que "si hay un sentimiento que perdura en mí, es que no quiero ver nunca a Estados Unidos en la posición en la que estaba Europa en esa cumbre. Eso no dejó de impactarme cuando observe a los países emergentes en la mesa frente a los europeos fundamentalmente incapaces de organizarse y mientras pensaban: pues bien, aquí están los países que nos daban lecciones".
Zoellick se refirió nuevamente a la decisión de los países de la Eurozona de solicitar a fines de octubre la ayuda de China para participar en el financiamiento de Estados en dificultad.
"Para mí, si hay algo de molesto es ver a Europa, donde el ingreso promedio por habitante es de unos u$s 40.000 anuales, pidiendo ayuda frente a China, donde el ingreso es de unos u$s 4.000 s por año", agregó.
Zoellick también saludó el compromiso de Pekín en el G-20 para reformar su modelo económico para hacerlo menos dependiente de las exportaciones.
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