Uruguay mostró el camino: con la mayor recaudación, ayer anunció una rebaja en los impuestos al trabajo y sobre las tarifas. Es cierto que hay, obviamente, un tinte político mirando a las próximas elecciones presidenciales del 31 de octubre. Más allá de ello, se podría haber aumentado el gasto público y finalmente se optó por una medida que mejorará la competitividad de las empresas, el nivel de empleo y el salario de los uruguayos.
Alfie adelantó además, que desde el 1 de agosto se le quitará el impuesto COFIS a las tarifas públicas de luz eléctrica, agua potable y teléfonos, lo que -aseguró- «redundará en una rebaja de tarifas de 2,9%». En este caso la reducción apunta a mejorar la capacidad de competitividad del sector privado uruguayo y a reducir los costos productivos. En menor medida también apunta a mejorar el efectivo de bolsillo de las familias.
Alfie hizo los anuncios ante el presidente uruguayo, Jorge Batlle, ministros, parlamentarios, una decena de embajadores y empresarios durante un almuerzo de trabajo organizadopor la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). El gobierno decidió además que desde el próximo mes se eliminen algunos impuestos adicionales que afectan a los sectores agropecuario, industrial y comercial, aunque el ministro de Economía no los detalló.
El nuevo régimen de impuesto a los salarios será el mismo que regía en enero de 2002, antes de la crisis financiera de julio de ese año, considerada la peor de la historia del país, que se saldó con el cierre de cuatro bancos, el quiebre de varias empresas e índices históricos de desempleo de 20 por ciento de la población económicamente activa.
En medio de estos anuncios de reducciones de impuestos, Alfie presentó un panorama optimista de la economía uruguaya.
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