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Endesa, filial del grupo Enersis con base en Chile y subsidiarias en Argentina, Brasil, Colombia y Perú, mira con cautela las próximas fijaciones tarifarias y eventuales cambios regulatorios en esos países.
"En estos momentos nuestra situación es la de ver y (...) esperar. Vamos a tomar decisiones de inversión en función de situaciones regulatorias claras y precios (tarifas) realistas", dijo en entrevista con la agencia Reuters, el gerente general de la chilena Endesa, Héctor López.
"Tenemos los recursos y capacidades, pero si las reglas no son adecuadas, no invertiremos", agregó.
La generadora, controlada a través de Enersis por Endesa España, vendió activos prescindibles y refinanció sus deudas para enfrentar la crisis que afectó a la región entre el 2001 y el 2002, pero ahora quiere recuperar terreno, especialmente en Brasil, Argentina y Chile.
"Brasil nos atrae, dado el tamaño del mercado. Pero en ese país se está discutiendo un nuevo modelo regulatorio y nosotros, hasta que no veamos cómo queda configurado, no podemos tomar ninguna decisión de inversión", comentó López.
Endesa Chile ha dicho que pretende invertir 760 millones de dólares entre 2004 y 2008 en los países donde posee activos, pero sólo para mantener sus operaciones, pues no contempla ningún proyecto nuevo.
En un balance del primer semestre, la firma destacó la fuerte demanda de energía eléctrica en Argentina y Chile, con tasas de crecimiento de 9,3 y 7,3 por ciento, respectivamente.
A este ritmo de expansión, la empresa prevé que ambos países podrían sufrir una crisis de abastecimiento en un plazo no superior a cuatro años, ya que muy pocas firmas planean nuevos proyectos bajo las actuales condiciones normativas.
"Argentina hoy tiene un problema superior que Chile. Está más cerca del límite. Necesitaría más inversión, pero si no hay precio, si no hay seguridad regulatoria de que vas a recuperar (la inversión) por la vía de los precios, ¿quién va a invertir?: nadie", dijo López.
En marzo el gobierno argentino decretó restricciones en sus exportaciones de gas natural a Chile, debido a una carestía interna, lo que afectó las operaciones de las centrales eléctricas locales, que han debido utilizar otros combustibles elevando sus costos, pero con tarifas bajas.
"En Argentina, por las distorsiones que hay entre los precios y costos, lo que no hay es nadie dispuesto a invertir. Toda la inversión nueva va a tener que venir, fundamentalmente, por un acuerdo entre el gobierno y los inversores", comentó.
Agregó que las exportaciones de energía a Brasil han permitido generar ingresos a sus filiales y paliar las distorsiones del mercado argentino.
En la segunda quincena de agosto la empresa espera poner en funcionamiento la central hidraúlica Ralco de 570 megavatios, ubicada al sur de Chile, que vendría a aliviar los recortes de gas de Argentina y la inseguridad del sistema eléctrico local.
Tras la puesta en marcha de Ralco, el proyecto más inmediato que tenía Endesa era la construcción de una central a gas, pero suspendió esa iniciativa, al igual que otras empresas, debido a la incerteza que trajeron los recortes de gas argentino.
"Chile necesita de aquí al 2007 o 2008 entre 400 a 600 megavatios más y para eso necesitamos estar tomando decisiones de invertir hoy y eso no está ocurriendo", dijo López.
"Si en Chile no se dan las señales adecuadas para invertir, podemos tener una crisis de suministro", agregó.
En los próximos días se espera que el gobierno anuncie un nuevo marco normativo del sector eléctrico, que debería incluir incentivos por las restricciones del gas argentino, junto a señales que abrirían la posibilidad de negociar contratos de largo plazo entre las generadoras y distribuidoras.
"Necesitamos una señal de estabilidad de precios a largo plazo y la única señal aceptable es que los costos sigan marcando los precios", enfatizó López.
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