El banco «A» y el «B» compiten en las localidades «Y» y «Z»; cada una de las entidades le vende a la otra su filial en una de las localidades, y le compra la de la otra ciudad; ambas cierran, pero las dos ciudades conservan una entidad, y hasta existiría la posibilidad de que parte de los empleados de la agencia discontinuada pasen a trabajar en la que permanecerá abierta.
• En estudio
Los bancos que están estudiando el proyecto son el Galicia, el Francés BBVA, el Río y el BankBoston. Los tres primeros tienen redes de entre 250 y 300 sucursales; el estadounidense, menos: unas 140. Obviamente, para «calificar» a efectos de esta compensación de sucursales, es indispensable tener redes más o menos compatibles con las de los demás. Por eso la no inclusión de bancos de menor porte en el acuerdo.
De hecho, hubo un quinto integrante de este grupo, el Citibank, que rápidamente se bajó del mismo justamente por su imposibilidad de compensar sus sucursales con las de sus competidores. El Citi tiene 86 agencias, todas ellas en Capital y GBA y en las capitales provinciales (salvo una en Rosario y otra en Mar del Plata).
Y dado que el proyecto en danza apunta justamente a reducir presencia en localidades del interior de las provincias -ni siquiera en las capitales-, el esquema actual del Citi no daba para formar parte del canje.
De todos modos, el proyecto es apenas una parte de la fuerte reestructuración que se avecina en el mercado financiero, y que obligará a recortes de personal y cierre de sucursales redundantes: es que tanto la gente como las agencias tenían por objeto captar depósitos, algo que hoy -y por un buen tiempo-los bancos no harán. No tiene sentido, entonces, tener tres sucursales en un radio de pocas cuadras para atender operaciones meramente transaccionales.
En este marco, trascendió que un banco grande de capital nacional le propuso un plan a su personal, que prevé una reducción de 12% del salario, pero también una jornada laboral de cuatro días a la semana, con el cierre de 60 sucursales en todo el país, pero sin producir ningún despido.
Antes de ponerlo en marcha -lo están trabajando con el gremio bancario para que éste lo homologue- hicieron una encuesta entre el personal para comprobar el grado de aceptación. El resultado fue un reflejo de que hoy la prioridad de la población es conservar el empleo: 98% de los empleados de ese banco aceptó las nuevas condiciones laborales.
Otras entidades están trabajando en silencio, pero de manera acelerada en sus propios planes de racionalización, cuyos detalles irán trascendiendo en las próximas semanas.
• Dificultad
Según fuentes del mercado, el plan de «compensación de sucursales» sería una «parte importante, pero no es el corazón» de la reestructuración del sector, por abarcar sólo agencias provinciales. La mayor dificultad será encontrar una fórmula por la cual un cliente valga lo mismo para el banco que lo cede que para el que lo toma, y cómo compensar un depositante de Santa Fe con otro de Río Negro, por caso. Pero hay coincidencia en que es una forma de hacer menos traumático y más eficiente el achique.
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