Una misión argentina encabezada por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, viajará el fin de semana a Washington para arrancar el lunes la negociación con el FMI • El directorio del organismo -los países del Grupo de los Siete básicamente- habilitó ayer el inicio de las conversaciones para llegar a un acuerdo • Ninguna de las dos partes tiene apuro para cerrar • El Fondo sigue cobrando en efectivo y desde 2002 ya redujo 30% su exposición en la Argentina • Están en el mejor escenario • El gobierno, a sólo tres meses de las elecciones, prefiere no asumir compromisos que puedan mostrarlo como cediendo ante el organismo • Esa estrategia no es gratis: Roberto Lavagna está endeudando al país a una tasa de 15% para cancelar préstamos del FMI a 4% • Claramente no es buen negocio • En el equipo económico insisten en que si en las próximas tres semanas no hay avances significativos en la negociación, todo pasará directamente para después de las elecciones • En Economía ya están armando un colchón financiero: la semana próxima, Lavagna emitirá por primera vez deuda en dólares.
Se descontaba el visto bueno de los directores, ya que se trataba más bien de una aprobación formal al requerir la Argentina un acceso extraordinario a créditos del organismo. Esto es así porque ya superó ampliamente el máximo permitido en situaciones ordinarias, de 300% de la cuota.
En un escueto comunicado, el FMI informó que los miembros del directorio del organismo multilateral mantuvieron «una reunión informal sobre la Argentina, tal como lo requieren los procedimientos de acceso a los recursos y sobre los avances para el comienzo de negociaciones para un posible nuevo acuerdo».
Aunque la misión argentina se apurará para viajar a Washington, se estima que la negociación será lenta y que difícilmente pueda llegarse a un entendimiento antes de las elecciones de octubre.
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