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El primer ministro francés se pronunció a favor de la implementación de una "comisión de sobreendeudamiento" de los Estados para equilibrar las fuerzas entre deudores y acreedores a través de la negociación o el arbitraje, en caso de ser necesario.
Jospin formuló estos conceptos este miércoles ante el Consejo Económico y Social francés durante un discurso sobre "Los desafíos de la globalización: regulación y desarrollo", en un encuentro que se llevó a cabo en el Palacio de Iena, en París.
"Es imperativo poner en marcha una gestión controlada de las crisis port sobreendeudamiento. Los casos de Turquía, Ecuador y, más recientemente, Argentina demuestran que es necesario reforzar nuestra capacidad multilateral para tratar en forma ordenada el sobreendeudamiento de los Estados", dijo Jospin.
En ese sentido, aseguró que "es necesario reequilibrar las fuerzas entre deudores y acreedores a través de un procedimiento de negociación y, en caso de ser necesario, de un arbitraje", con el objetivo de " modalidades de reducción de la deuda para permitir sostener un crecimiento compatible con el desarrollo durable".
Para Jospin, "no se puede admitir que sólo los contribuyentes paguen el precio del sobreendeudamiento y que, al mismo tiempo, los inversores privados que prestaron a tasas muy elevadas se beneficien a bajos costos".
Tras este análisis, Jospin se pronunció a favor de una suerte de "comisión de sobreendeudamiento" de los Estados, aunque admitió que existen muchas "dificultades jurídicas" para poner en marcha este proyecto.
"Esas dificultades no son insuperables si esta nueva instancia es provista de la legitimidad necesaria", aclaró.
Por ello, Jospin abogó por que Europa entera contribuya a este proyecto, cuya transformación en una realidad supone "una gran voluntad política" con el objetivo de "controlar una globalización" en la que se inscriben Francia y el resto de las naciones.
Además, el primer ministro francés, Lionel Jospin, propuso que el FMI conceda una "ayuda excepcional" mediante sus derechos especiales de giro (DGS) para los países en vías de desarrollo, una solución que a su juicio permitiría a los países en cuestión aumentar sus reservas de divisas sin necesidad de recurrir a préstamos a condiciones exorbitantes.
Los DGS son una unidad monetaria artificial del Fondo Monetario Internacional (FMI), compuesta por una cesta de divisas internacionales que sirven para completar las reservas existentes de los países miembros.
Una emisión especial de esos DGS "permitiría a los países en cuestión (en vías de desarrollo) aumentar sus reservas de divisas (y) apoyaría de forma eficaz su crecimiento ayudándoles a no agravar su endeudamiento mediante préstamos a condiciones exorbitantes", explicó Jospin.
Unidad de cuenta del FMI, los DGS sirven igualmente como unidad de cuenta de varias organizaciones internacionales, entre ellas el Banco Mundial.
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