La compañía automotriz General Motors decidió ayer dar marcha atrás con las 500 suspensiones que había anunciado para el personal de la planta ubicada en Santa Fe, luego de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de esa provincia.
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La empresa aceptó iniciar un diálogo con el gremio de SMATA para intentar superar las dificultades por los efectos de la crisis internacional, según lo indicó Bernardo García, vocero de la compañía.
La compañía dio marcha atrás con las suspensiones luego de una reunión con representantes del gremio y funcionarios de la cartera laboral santafesina que duró aproximadamente dos horas.
La información acerca de que la filial argentina de General Motors tenía previsto despedir a 500 trabajadores de su planta ubicada en Alvear, en la provincia de Santa Fe, fue difundida por el secretario general del sindicato de mecánicos (SMATA) de Rosario, Gabriel Bienucci.
Según el sindicalista, la terminal automotriz había anticipado al gremio que "iba a mandar 500 telegramas de despido".
Para el gremialista, era "inaudito e incompresible" la posibilidad de despidos o suspensiones y atribuyó esa advertencia a "un conflicto gremial porque estaban perdiendo una conciliación obligatoria por el caso de un compañero que habían despedido, y metieron todo en la bolsa".
El gremialista advirtió, además, que los trabajadores "tomarán la planta" si se efectivizan los despidos.
La industria automotriz, a nivel global, es una de las más afectadas por la crisis financiera que se desató en los países centrales.
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