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Cultor de la «nueva política», Bocco tomó como primera determinación expulsar a todo el staff de gerentes, lo que supone una erogación en concepto de indemnizaciones que seguramente no llegará a compensar con las eventuales economías que realice durante el año y medio que, con suerte, esté en el cargo. Como es sabido, el gobierno de Eduardo Duhalde resolvió aumentar el monto de las indemnizaciones para evitar despidos como los que produjo Bocco. Lo más curioso es que el economista no conocía a ninguno de los exonerados, con quienes mantuvo una reunión de una hora. Los echó porque eran de la planta estable, que había servido profesionalmente al gobierno de Fernando de la Rúa, del que este economista del Frepaso participó también como conspicuo integrante de la Alianza (fue director del Banco Ciudad, donde se lo recuerda por algunas posturas atrevidas). Es cierto que Bocco debería recuperar algunos fondos para el Estado; por ejemplo, los préstamos que su tío Dante Caputo realizó en los '80 al gobierno de Cuba. El BICE es el encargado de cobrarle al gobierno de Fidel Castro aquellos créditos, producto de la magnanimidad del tío de la esposa del actual presidente del Banco (no es el único parentesco político del economista: también es concuñado de Jorge Todesca, quien fuera segundo de Jorge Remes Lenicov durante el actual gobierno).
El reemplazo de los gerentes dispuesto por el «banquero» debería ser monitoreado por la SIGEN que controla, entre otras materias, la incorporación de personal en el Estado. Sin embargo, en las inmediaciones de Bocco, se tiene por seguro un buen resultado en el examen: «A Néstor lo manejamos con (Marcos) Makón». Néstor es Néstor Fuks, el responsable de monitorear esas contrataciones, amigo del frepasista Makón.
El segundo acto de Bocco tuvo menos que ver con la nueva política que con la vieja. Preguntó por su sueldo. Le informaron que no superaría los $ 3.000 y montó en cólera. Se comparó con Lorenzo Donoe, camarada del Banco Nación, y con los directores del Central, que tienen una percepción bastante superior. Pero le explicaron que en el BICE el salario del presidente es ése, con lo que Bocco resolvió capturar también para sí el cargo de gerente general, que tiene asignado un sueldo de $ 14.000. Ahora sí, con ese salariazo, este economista estará en condiciones de defender con fervor al gobierno de transición que le proveyó empleo. Todo sea para que no llegue la temida dictadura, aunque tal vez haya que pensar que también ese experimento lo tendría como miembro: tanta es la vocación de Bocco por trabajar en el Estado.
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